Archivan la causa contra Miguel Ángel Rodríguez y Mamen Mendizábal ironiza sobre su "suerte": "Siempre los mismos"

El juzgado ha decidido archivar la causa abierta contra Miguel Ángel Rodríguez, jefe de gabinete de Isabel Díaz Ayuso, por señalar a dos periodistas de El País que investigaron el caso de fraude fiscal de Alberto González Amador, pareja de la presidenta de la Comunidad de Madrid.
Cabe recordar que Rodríguez fue denunciado por enviar a un chat de periodistas la foto de dos informadores de El País, su nombre y apellidos en un mensaje en el que indicaba que habían estado "acosando a los vecinos de la presidenta, incluido niñas menores de edad, en un acoso habitual en dictaduras" y adjuntando una foto.
Tras conocerse la noticia, muchos han reaccionado con incredulidad, y otros, con una moderada sorpresa. Una de ellas ha sido la periodista Mamen Mendizábal, que ha comentado la información en su cuenta de X.
"Qué 'suerte' tienen siempre los mismos en los tribunales", ha apuntado tirando de ironía. Para la comunicadora de laSexta, se entiende, este caso está claramente manchado por la política.
Cabe recordar que a González Amador, pareja de Ayuso, se le investiga por haber defraudado a Hacienda unos 350.951 euros correspondientes a los ejercicios de 2020 y 2021 mediante un supuesto entramado de facturas falsas.
La resolución de la jueza
Tal y como se puede leer en el auto, la magistrada estima que Rodríguez no envió en su mensaje datos de carácter reservado y que no ha quedado acreditado que estos datos o la imagen de los informadores fueran obtenidos de forma ilícita, como sospechaban y denunciaron el PSOE y El País.
La magistrada archiva la causa después de que la pareja de Ayuso, Alberto González Amador, ratificase el pasado martes, en su declaración como testigo, la versión que dio Rodríguez. Según él, fue el novio de la presidenta madrileña quien le envió una foto que le mandó un vecino, a quien identificó. También aportó más imágenes que recibió aquel día.
Tras valorar toda la prueba, la instructora concluye que no ha quedado acreditado que el nombre, los apellidos o la imagen de los periodistas procedieran de información facilitada por agentes policiales.
Por el contrario, considera probado que la fotografía fue enviada por un vecino del edificio y que Rodríguez ya conocía la identidad de ambos periodistas por su actividad profesional y por haber mantenido encuentros con ellos.
