Rita Maestre, tras el acoso en su casa: "No voy a dejar la política, es lo que quieren los tipos que están en una caverna acosándome"
La portavoz de Más Madrid en el Ayuntamiento de la capital española explica en la Cadena SER la difusión de su dirección privada en anuncios de servicios sexuales.

La portavoz de Más Madrid en el Ayuntamiento de la capital, Rita Maestre, denunció ayer que sufre desde hace alrededor de un año una situación de acoso después de que alguien difundiera su dirección en internet en anuncios anónimos que ofrecen servicios sexuales, lo que ha provocado que hombres acudan a su casa pensando que pueden pagar por sexo.
En un mensaje difundido en redes sociales, Maestre explicó que durante meses han acudido a su domicilio hombres que llaman al timbre o a la puerta, en ocasiones por la noche y en algunos casos en estado de embriaguez, tras haber obtenido la dirección a través de canales de internet. Según indicó, la situación comenzó hace aproximadamente un año y en uno de esos episodios un hombre llegó a subir hasta su vivienda y llamó al timbre dirigiéndose a ella por su nombre. Lo ha denunciado todo a la Policía, que está investigando el caso ahora.
Anoche, entrevistada por Aimar Bretos en Hora 25 de la Cadena SER, la política madrileña anunció, sin embargo, que esa presión brutal no va a hacer que abandone su pelea, ahora en la oposición en el consistorio que comanda el popular José Luis Martínez Almeida. "¿Cómo me voy cuando la gente ha depositado en mí su confianza? Eso es lo que quieren", defiende.
"Hay alguien que conoce la dirección de mi casa y que la ofrece en Internet en anuncios anónimos. Hay alguien dándole a hombres la dirección de mi casa para que vengan aquí pensando que pueden pagar por sexo", denunció. Expuso que todo empezó en marzo del pasado año y que, aunque ahora se siente liberada por contarlo, la primera vez fue "terrorífico". "No sabía lo que estaba pasando, sólo había un tipo diciéndome que le abriera la puerta. Pensé que era alguien que quería matarme", reconoce. "Llaman "borrachos y a cualquier hora", denuncia.
No lo dudó y puso de inmediato una denuncia ante la Policía Municipal. "Me pusieron un servicio de escoltas y en una de las ocasiones en la que uno de estos tipos vino a mi casa pasaba por ahí la patrulla. Le pillaron en el momento y el tipo no sabía que decir. Pero sabía que alguien había puesto mi dirección en un anuncio llamando a mi puerta", ahonda. Maestre recuerda que, pese a la gravedad de los hechos, ella no es una excepción, porque no es extraño que haya venganza contra mujeres de esta naturaleza.
Ahora el problema está en "el abismo del anonimato de internet". "Es difícil saber quien está detras de una cuenta. Alguien publica un anuncio en Telegram y ya sabemos lo que piensa el dueño, que no tiene responsabilidad de lo que sucede en su canal", expuso en la SER. Además, se lamenta de la "normalización", "preocupante", a sus ojos, de la violencia digital. "Como si dieramos por normal el insulto, la amenaza, la degradación y buscar como minar la autoestima y existencia de una persona".
"No nos vamos a callar"
Maestre asegura que continuará con su actividad política y ha lanzado un mensaje a quienes quieren intimidarla. "No nos vamos a callar. Sois vosotros los que vais perdiendo y por eso os escondéis como cobardes", ha indicado la portavoz, que insiste en que hay otras mujeres en la diana, no sólo por mujeres, sino por progresistas. De ahí que entienda que es un acoso político en toda regla.
"Se da porque soy mujer, de izquierdas y feministas. Le ha pasado a muchas mujeres. Sarah Santaolalla, Pilar Alegría, Silvia Intxaurrondo o Irene Montero. Ha habido estrategias coordinadas para amenazarnos. El presidente de NNGG de Madrid creó un grupo para amedrentar a periodistas críticos como Lucía Méndez. Su estrategia está coordinada, no es espontánea", zanja. Aunque cada caso es un mundo, entiende que hay que "nombrarlo y denunciarlo, quitarse la vergüenza", para que deje de pasar.
Y por eso, pese al sufrimiento, no se va, ni se lo ha planteado. "Pero me he planteado -reconoce- cuánto merece la pena o cuánto más puedo aceptar". "Me ha generado miedo, fragilidad, la sensación de vulnerabilidad de estar con mis hijas en casa. Por mi y ellas te piensas cuanto tiempo vas a aceptarlo. Pero digo que como me voy a ir a casa cuando hay gente que ha depositado su confianza en mi. Tengo la responsabilidad de defender esas ideas y no permitir que un conjunto de personas organizadas para amenazarme consiguiera su objetivo. Si yo me fuera, eso es lo que quieren los tipos que están en una caverna acosándome, pues no lo voy a hacer", concluye.
