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12/08/2012 01:25 CEST | Actualizado 11/10/2012 11:12 CEST

Need tickets!

El tema de las entradas se ha convertido en casi un asunto de Estado para la prensa inglesa y uno de los pocos puntos débiles de una organización olímpica prácticamente impecable. ¿Qué ha pasado para que no queden entradas y los estadios estén semivacíos?

Una de las comidillas entre aficionados cuando se encuentran por el centro de Londres estos días no es hablar del recurrente asunto de la meteorología. El lluvioso clima británico pasa a un segundo plano en tiempos olímpicos y el tema de conversación estrella son las entradas. Unos cuentan a qué eventos han asistido, otros relatan sus desventuras en la búsqueda de tickets, los hay que asumen que igual no podrán asistir a ningún partido.

El tema de las entradas se ha convertido en casi un asunto de Estado para la prensa inglesa y uno de los pocos puntos débiles de una organización olímpica prácticamente impecable. Se ha criticado de manera implacable en los rotativos día sí y día también el aspecto desangelado de algunos recintos. Pero, cuando entras en la web (la única manera de comprar entradas) aparece que todas están vendidas.

¿Qué ha pasado para que no queden entradas y los estadios estén semivacíos? Es fácil: el COI reparte una proporción importante de sus billetes entre sus patrocinadores y los comités nacionales. Y ahí es donde se quedan retenidos. La familia olímpica prefiere disfrutar de los lujosos hoteles en los que se hospedan y de las maravillas que brinda Londres en lugar de asistir a contemplar la grandeza del deporte en unos Juegos. Y esos son los enormes huecos que hemos podido ver. Sin ir más lejos, en toda una semifinal olímpica de baloncesto, toda una esquina del Greenwich Arena estaba vacía.

Gradas vacías en el North Greenwich Arena para toda una semifinal olímpica de baloncesto.

Por eso, no es sorprende encontrarse a ávidos aficionados buscando entradas en los aledaños de los recintos deportivos, con carteles que rezan "need tickets" mientras esas localidades crían moho en el cajón de algún hotel londinense.

Para próximos Juegos, sería bueno pensar en para quién se hace este espectáculo: si para los mandamases o para los aficionados de a pie. Igual cambiando el planteamiento y dejando más entradas libres a la venta, encontraremos más público en los estadios y menos carteles con el "need tickets" en sus alrededores.