Adiós a las "Puertas del Infierno": el cráter de Darvazá pierde el 75% de su intensidad tras 50 años ardiendo en pleno desierto, pero no es bueno para el planeta
El llamativo lugar se encuentra en Turkmenistán.
El pozo de Darvazá, situado a unos 260 kilómetros al norte de la Asjabad (la capital de Turkmenistán), es un cráter de fuego que lleva ardiendo en pleno desierto de forma ininterrumpida desde hace más de 50 años.
Del lugar, al que se le conoce como las "Puertas del Infierno", emana metano, un gas de efecto invernadero responsable de alrededor del 30% del calentamiento global. El cráter surgió en 1971 como consecuencia de un grave error de un equipo de científicos soviéticos. Los investigadores, durante la búsqueda de combustibles fósiles, perforaron accidentalmente una bolsa de gas.
Por si fuera poco, la solución para secar el yacimiento fue prenderle fuego, lo que provocó que continuara ardiendo durante más de medio siglo. Sin embargo, la que es la mayor atracción turística de Turkmenistán lleva unos años experimentando un importante cambio.
Tal y como recoge The New York Times, los datos de imágenes infrarrojas tomados este año en el pozo de Darvazá muestran que los incendios presentes en el interior del cráter de gas natural están disminuyendo.
En concreto, un reciente análisis de Capterio (empresa que monitorea las llamaradas de gas natural) señala que la intensidad del calor de las llamas ha caído más de un 75% en los últimos tres años.
Las llamas transforman el metano en dióxido de carbono
La disminución de la fuerza de los incendios en el cráter no es una buena noticia desde el punto de vista medioambiental. El motivo, es que, según indica Mark Davis, director ejecutivo de Capterio, las llamas existentes en el pozo de Darvazá hacen que el metano se transforme en dióxido de carbono.
Ese proceso (que ahora se está viendo debilitado) es beneficioso para el planeta, ya que, a corto plazo, el metano contribuye al calentamiento global de forma mucho más significativa que el dióxido de carbono.
El fuego presente en las "Puertas del Infierno" impide que el metano se libere en su estado puro, por lo que la reducción de la intensidad de las llamas hace que el nivel de contaminación sea mayor.