Adriana Herreros, autora de 'Andar por andar', sobre Madrid: "Es bastante hostil para el peatón, hay que caminar con cierto ojo"
Esta autora hace un alegato en su libro contra "la autoexigencia productiva y la inmediatez algorítmica".

Autora de la newsletter Campo Visual, la escritora Cristina Herreros ha convertido el acto de caminar por las ciudades en una práctica reflexiva y también reivindicativa, de observar los problemas para el caminante y exigir que las ciudades mejoren sus infraestructuras y trazados para facilitar esta actividad. Esa newsletter se ha materializado ahora en el nuevo libro de esta autora Andar por andar (Debate), donde traza una genealogía del caminar que va de Virginia Woolf a Marina Abramović, de los flâneurs del XIX a los cuidadores de senderos del País Vasco, y resalta la importancia del pasear, para el cuerpo y para el alma, tal y como ha publicado National Geographic.
Según explica esta autora, para ella "la literatura, o el abrazar ciertos libros, es otra manera de caminar a través de los ojos de otras personas, de sus pasos": "Caminamos con nuestros pies, pero también a través de la mirada de otros. Y debo confesar que mis personas favoritas en el mundo son las que pasean leyendo", afirma.
Herreros relata en su libro las bondades del paseo sin pretensiones, en todas sus versiones, e incluso influye hace una declaración clara contra la autoexigencia productiva y la inmediatez algorítmica. Esta escritora pretende con ella, según cuenta, poner en valor "la dignidad de lo improductivo". Y lo detalla así: "El caminar es quizá la actividad humilde e improductiva por excelencia, pero también una de las más satisfactorias. Palabras como errar, vagar, parar o decrecer tienen un halo peyorativo. De alguna manera, se describen como actividades negativas. Sin embargo yo quería rescatarlas, rescatar sus significados".
Esta autora señala, además, que cuando una persona pasa por determinados estados de ánimo complicados, o delicados, el "aminorar el ritmo y ensalzar un poco lo infructuoso es, en realidad, una decisión como bastante sabia". Porque "produce unos estados de ánimo satisfactorios y muy placenteros aunque no produzca nada en términos económicos, que es como parece que se rige el mundo ahora mismo".
Adriana Herreros resalta, además, que no es lo mismo andar que caminar: "Andar es quizá más esa actividad diaria de trasladarse, de ir de un sitio a otro. Caminar, en cambio, tiene una intencionalidad: yo elijo el caminar entre todos los medios posibles de desplazarme, elijo que la medida de todo sea el paso humano, más ralentizada, más tranquila, menos veloz y bueno, también una manera de relacionarme mejor con el entorno porque lo aprecio más. Al final, bajas las revoluciones. Te bajas del coche y tomas el paso como unidad de medida", relata.
Además, esta autora, que asegura pasear por muchas ciudades europeas, mientras resalta cómo París está implantando medidas de diseño urbano muy pensadas para el peatón, el caso de Madrid es bien distinto: "Ahora mismo, Madrid es bastante hostil para el peatón. No sé si decir la palabra peligrosa, pero hay que andar con cierto ojo, la verdad. Y es una pena, porque no se necesitan grandes inversiones para cambiar eso", concluye.
