Alemania pide no pagar el primer día y Francia culpa a los pacientes: la ofensiva europea contra las bajas laborales amenaza con llegar a España
En algunas países, las pérdidas económicas para empresas y estado comienzan a ser un asunto preocupante para los dirigentes.
El aumento de las bajas por incapacidad temporal se ha convertido en un asunto político en buena parte de Europa. Gobiernos, patronales y expertos discuten cifras, costes y posibles abusos. El debate ya no es marginal: en países como Alemania o Francia se habla abiertamente de recortes, endurecimiento de controles o cambios en la cobertura. Y la pregunta empieza a resonar en España: ¿podría llegar aquí esa misma ofensiva?
Según la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), la incidencia de las bajas en España ha crecido cerca de un 60% entre 2017 y 2024, mientras que su duración media ha aumentado un 15%. Las mujeres y los jóvenes concentran más procesos, pero los trabajadores de entre 55 y 65 años registran bajas mucho más largas: 79 días de media frente a 46.
España no lidera Europa en términos absolutos, pero sí rompe una tendencia habitual: lo normal es que cuando baja el paro aumenten las bajas. Aquí esa correlación no se cumple de forma clara. Algo está cambiando.
Noruega: confianza máxima, coste elevado
En Noruega la tasa de ausencia por enfermedad ronda el 6–7% de las horas trabajadas, una de las más altas del continente. El sistema es generoso:
- 100% del salario hasta 52 semanas
- Los primeros 16 días los paga la empresa; después, el Estado
- Posibilidad de declararse enfermo sin certificado médico durante tres días (hasta cuatro veces al año)
El modelo descansa sobre la confianza. Socialmente, está mal visto acudir a trabajar enfermo. Además, existen permisos amplios para cuidar a hijos enfermos.
¿Hay abusos? Encuestas indican que alrededor del 15% admite haber pedido una baja cuando podría haber trabajado. No se habla de fraude masivo, pero sí de cierta laxitud, especialmente en casos de salud mental.
El coste anual ronda el 1,2% del PIB. Y aunque el sistema sigue siendo popular, el debate sobre su sostenibilidad está abierto.
Alemania: productividad en el punto de mira
En Alemania el asunto ha escalado al terreno político. El canciller Friedrich Merz ha mostrado preocupación por el aumento de días de baja: en 2025 la media alcanzó 19,5 días por trabajador, frente a 15,1 dos años antes.
Entre las hipótesis que se manejan:
- La posibilidad de obtener bajas médicas por teléfono, extendida tras la pandemia
- Un sistema en el que muchos médicos conceden al menos una semana de descanso ante dolencias comunes
- Cambios culturales respecto al equilibrio entre salud y trabajo
Algunos empresarios proponen recuperar el llamado “día de espera”: no pagar el primer día de baja para desincentivar ausencias breves. El Instituto de la Economía Alemana estimó el coste del absentismo en unos 82.000 millones de euros en 2024.
Francia: jóvenes, salud mental y recortes
En Francia las bajas crecieron un 7,9% en un solo año y un 30% en la última década. En 2024, el 42% de los asalariados del sector privado recibió al menos una prescripción de incapacidad temporal.
El foco está en la salud mental juvenil:, ya que de acuerdo con los últimos datos publicados, los menores de 30 años representan el 22% de las baja psicológicas, lo que supone seis puntos por encima de la media.
El Gobierno de François Bayrou llegó a plantear que la mitad de las bajas analizadas en controles no estaban justificadas. La idea de “responsabilizar a los pacientes” ha generado fuerte controversia.
El coste para la Seguridad Social superó los 17.000 millones de euros en 2024, y el impacto total del absentismo podría ir mucho más allá.
Bélgica: el burnout como epidemia
En Bélgica hay cerca de 500.000 personas en baja de larga duración en un país de 12 millones de habitantes. El burnout se ha convertido en un fenómeno extendido.
El Gobierno quiere:
- Reforzar la prevención en empresas
- Endurecer controles a mutuas
- Facilitar la reincorporación progresiva
La facilidad para obtener bajas por ansiedad o insomnio es un comentario frecuente entre trabajadores expatriados. Y el modelo de protección social belga —con prestaciones de desempleo que hasta ahora podían prolongarse durante años— también está siendo revisado.
¿Y España? Más procesos y altas progresivas
En España, las bajas han pasado de 3,5 millones anuales en 2013 a 8,5 millones en 2024, según datos difundidos por la patronal Pimec. El coste estimado ronda el 10% del PIB si se incluye el impacto global del absentismo.
La salud mental ya es la segunda causa de incapacidad temporal. Y el Ministerio de Inclusión estudia implantar altas progresivas para quienes superen los 180 días: reincorporación a media jornada durante 30 y cobro del salario parcial más el 50% de la prestación.
El debate europeo marca una tendencia: endurecer controles, introducir incentivos económicos y revisar la cultura de la baja. España, de momento, no ha planteado recortes como el “día sin sueldo” alemán ni ha acusado directamente a los pacientes como en Francia.
Pero la presión presupuestaria y el cambio de clima político sugieren que la discusión no ha hecho más que empezar.