Alex Karp, el CEO de Palantir que dijo querer matar a Netanyahu, cobra 1.100 millones en un año y acaba de comprar un monasterio benedictino por 120 millones: así se hizo el señor de la guerra de Silicon Valley
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Alex Karp, el CEO de Palantir que dijo querer matar a Netanyahu, cobra 1.100 millones en un año y acaba de comprar un monasterio benedictino por 120 millones: así se hizo el señor de la guerra de Silicon Valley

Se autodenomina "una mantis religiosa fluorescente". A partir de ahí, ya todo encaja.

Alex Karp, CEO de Palantir Technologies, en un actoGetty Images

Si tocase hacer un perfil de Alex Karp sería muchas cosas, pero por encima de todas, sería una labor compleja. Porque este polifacético empresario da para muchos análisis. Porque tras el nombre de Alexander Caedmon Karp aparece mucho más que el cofundador y CEO del gigante del software Palantir.

Palantir es un ejemplo de reconnversión propia y de su sector, porque ha impulsado tanto el campo tecnológico que ha pasado de ser una mera herramienta de software de datos e Inteligencia para convertirse en una herramienta de guerra, como cita Business Insider.

Hoy en día, Palantir es un gigante con un valor de mercado de algo más de 350.000 millones de dólares (algo más de 305.000 millones de euros) y sus tentáculos van más allá de la empresa matriz, con startups relacionadas en el campo de la industria tecnológica militar. 

Pero la influencia llega a lo bibliográfico, como relata el mismo medio. Distintas obras escritas por miembros de Palantir están expandiendo un nuevo 'relato' de la postura belicista del sector tecnológico. Entre ellos el libro La república tecnológica: poder duro, creencia suave y el futuro de Occidente, escrito por Alex Karp y su colega Nicholas W. Zamiska.

En él se habla de una idílica —para los autores, al menos— república militarizada, protegida por las tecnologías de Silicon Valley y encabezada por un núcleo de ingenieros altamente formados y preparados. No fueron los únicos en sumarse a la fiebre literaria. 

Pero en el caso de Karp su éxito bibliográfico se suma a su influencia como opinador. Suya es la frase "las condiciones previas para una paz duradera a menudo solo surgen de una amenaza creíble de guerra", que parte del histórico si vis pacem, para bellum y que no deja de hacer fortuna en estos tiempos. 

Años atrás, dejó entrever a sus empleados que no le gustaba Donald Trump, por entonces aspirante a la presidencia de EEUU. También, que no le importaría lanzar a Benjamin Netanyahu desde un helicóptero. Y otras lindezas para justificar su pasión por la seguridad nacional.

Karp es un personaje extravagante más allá de un magnate y un referente del sector tecnológico. Aficionado al esquí de fondo, practicante de tai chi y políglota, se autodenomina "una mantis religiosa fluorescente". Su círculo admite sus particularidades, aunque celebra su "carisma arrollador" y su capacidad para dar pie a conversaciones improvisadas y profundas con sus trabajadores en la oficina. 

Por si el personaje resulta aún poco peculiar, un último apunte. Aunque cuenta con un patrimonio milmillonario —solo en 2020 se llevó más de 1.100 millones de una tacada— tiene la máxima de no gastar nunca más de un millón de dólares en una vivienda. La norma, claro está, tiene sus excepciones y recientemente se la saltó para hacer una compra de lo más peculiar. 

Se ha hecho con un monasterio benedictino en Colorado (EEUU) por una cantidad cercana a los 120 millones de dólares. (unos 105 millones de euros)

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