Antonette, residente en Laponia desde hace casi 3 años: "Por 27.000 euros tengo una casa espaciosa y todos los gastos médicos pagados"
No obstante, reconoce que, debido al frío, "algo en lo que realmente no ahorro es en mi factura de la luz".

Antonette es una neerlandesa de 44 años que reside en la Laponia sueca desde hace casi tres años. Uno de los principales motivos que le hicieron mudarse a un lugar con temperaturas tan extremas fue el bajo precio de la vivienda.
En declaraciones al medio de comunicación neerlandés De Telegraaf, Antonette ha admitido que vivir en Laponia es una opción que "probablemente nunca habría considerado si los precios de las casas no fueran tan bajos".
En ese sentido, la mujer ha destacado que "por el equivalente a 27.000 euros, tengo una espaciosa casa familiar a las afueras del pueblo, ¡con casi 1.000 metros cuadrados de terreno!" y también "todos los gastos médicos pagados".
Respecto al inmueble, Antonette ha precisado que se trata de "una típica casa roja sueca con marcos de ventanas blancos, vista al bosque y un lago cercano que se congela en invierno". No obstante, ha reconocido que, a la hora de adquirirla, "dudé un momento, porque es muy remota. El pueblo más cercano está a tres horas en coche".
Trabaja como nómada digital
Antonette trabaja como nómada digital, gracias a lo que puede permitirse vivir en un lugar tan aislado. "La mayoría de los suecos de mi edad no quieren vivir aquí porque no hay trabajo. Así que solo puedes hacerlo si puedes mantenerte. Por suerte, como mi negocio va bien ahora, puedo", ha señalado.
Más allá del reducido precio de las casas, la neerlandesa ha asegurado que "vivir aquí tiene muchas ventajas. Por ejemplo, la atención médica está cubierta por el gobierno y es mucho más completa que en los Países Bajos. Te llaman para una citología cada tres años, y ya me hice mi primera mamografía".
Sin embargo, las bajísimas temperaturas de Laponia hacen que algunos gastos, como el de la electricidad, sean muy elevados. "Algo en lo que realmente no ahorro es en mi factura de la luz. Puede que suene raro, pero mantengo la calefacción encendida por la noche, e incluso cuando estoy fuera, mi casa se mantiene a 18 grados. No quiero arriesgarme a que se me congelen las tuberías", ha resaltado Antonette.
