Canadá hunde una placa de 953 toneladas en un pozo de 35 metros: el primer minirreactor de Occidente suministrará electricidad a 300.000 hogares
Según lo previsto, la instalación estará conectada a la red eléctrica a finales de 2030.
En los últimos años, la transición energética ha situado a las energías renovables en el centro del debate. La expansión de la energía solar y eólica ha acelerado el abandono de los combustibles fósiles, pero también ha reabierto la conversación sobre cómo garantizar un suministro eléctrico estable cuando el sol no brilla o el viento deja de soplar. Por ello, la energía nuclear vuelve a ganar protagonismo como una fuente capaz de generar electricidad de forma continua.
En este contexto, Canadá ha dado un paso que puede marcar un antes y un después en el desarrollo de esta tecnología. El país ha instalado una gigantesca placa de acero y hormigón de 953 toneladas en el fondo de un pozo de 35 metros de profundidad, una maniobra clave para levantar el primer pequeño reactor modular (SMR) del mundo occidental que aspira a conectarse a la red eléctrica.
La estructura servirá de base al reactor BWRX-300, desarrollado por GE Vernova Hitachi, con una capacidad de 300 megavatios, suficiente para abastecer de electricidad a más de 300.000 hogares con bajas emisiones de carbono. La placa se ha situado en la central de Darlington, en la provincia de Ontario, y si se cumplen los plazos previstos, la instalación estará conectada a la red eléctrica a finales de 2030.
Más de 200.000 millones de dólares
El proyecto de Darlington contempla la construcción de cuatro reactores, que sumarán una potencia total de 1.200 megavatios. La inversión prevista alcanza los 20.900 millones de dólares canadienses, una cifra que incluye la construcción, infraestructuras comunes y reservas financieras. Una vez estén operativas las cuatro unidades, el complejo tendrá capacidad para suministrar electricidad con bajas emisiones a alrededor de 1,2 millones de viviendas.
La tecnología incorpora sistemas de seguridad pasivos, diseñados para mantener la refrigeración del reactor mediante la circulación natural del agua en caso de incidencias, reduciendo la dependencia de equipos activos. Las autoridades confían en que la fabricación en serie de este tipo de reactores permita reducir costes en el futuro, aunque esa promesa todavía debe demostrarse con el paso de los años.
La Comisión Canadiense de Seguridad Nuclear autorizó la construcción del primer reactor en 2025 y el proyecto continúa avanzando por fases. No obstante, antes de comenzar a producir electricidad será necesaria una licencia específica de operación. Si los plazos y el presupuesto se cumplen, Darlington podría convertirse en el modelo de referencia para el despliegue de reactores modulares pequeños en Norteamérica y Europa.