Por favor, habilita JavaScript para ver los comentarios de Disqus.
Marios, entrenador personal, en terapia por su adicción al móvil: "Es como llevar tu propio camello en el bolsillo"

Marios, entrenador personal, en terapia por su adicción al móvil: "Es como llevar tu propio camello en el bolsillo"

Llegó a pasar hasta 14 horas al día pegado a la pantalla y ahora recibe terapia para intentar recuperar el control: "Mi droga está siempre conmigo".

Teléfono móvil.
Teléfono móvil.Getty Images

El teléfono móvil suena, vibra o se ilumina decenas de veces al día para la mayoría de personas. Para Marios, sin embargo, cada notificación se había convertido en algo mucho más poderoso.

Este entrenador personal de Londres reconoce que llegó a pasar hasta 14 horas al día mirando la pantalla del móvil, una dependencia que terminó llevándole a buscar ayuda profesional.

Y la forma en la que describe esa sensación resulta tan gráfica como inquietante. "Es como llevar tu propio camello en el bolsillo", explica. "La droga está siempre conmigo. Está en mi bolsillo, parpadeando, sonando y recordándome constantemente que tome otra dosis".

Una necesidad "incontrolable"

Marios cuenta que durante años convivió con una sensación permanente de urgencia. Cada mensaje, cada notificación o cada interacción en redes sociales despertaba un impulso casi automático de mirar el teléfono. "Es una necesidad incontrolable de estar en el móvil", asegura.

Instagram era una de las aplicaciones que más tiempo le absorbían. En los peores días podía pasar más de media jornada despierto frente a la pantalla.

La situación llegó a tal punto que decidió comenzar un programa de terapia privada compuesto por doce sesiones para intentar entender qué había detrás de ese comportamiento.

Cuando el móvil deja de ser una herramienta

Aunque la adicción al teléfono móvil no está reconocida oficialmente como un trastorno independiente, cada vez más especialistas alertan de un fenómeno que observan con frecuencia en consulta.

El problema, explican, no siempre tiene que ver con la tecnología en sí, sino con lo que proporciona. Cada mensaje, cada "me gusta" o cada novedad genera pequeñas descargas de dopamina, una sustancia relacionada con la recompensa y la motivación.

Con el tiempo, algunas personas terminan buscando esas sensaciones de manera constante. En el caso de Marios, la terapia le ha ayudado a identificar que buena parte de esa dependencia estaba relacionada con sentimientos de soledad.

Su teléfono se había convertido en una vía de escape.

"Mi droga siempre está disponible"

Lo que más le impacta ahora, mirando atrás, es la facilidad con la que podía acceder a aquello de lo que dependía. A diferencia de otras adicciones, no necesitaba desplazarse a ningún lugar ni esperar. "La llevo siempre encima", resume.

Por eso utiliza la comparación con un camello. Porque la fuente de la recompensa está permanentemente disponible, a apenas unos centímetros de distancia y durante las 24 horas del día.

El reto de volver a disfrutar de las cosas normales

Tras iniciar el tratamiento, Marios asegura que poco a poco está recuperando hábitos que había ido abandonando. Todavía tiene impulsos automáticos para coger el móvil constantemente, pero afirma que empieza a notar cambios. "Cada día intento usarlo un poco menos y está funcionando", explica.

Y añade una reflexión que probablemente resulte familiar para muchas personas que sienten que pasan demasiado tiempo mirando una pantalla: "Estoy empezando a volver a disfrutar de las cosas".

Un proceso lento, reconoce, pero que le ha permitido comprobar que la vida fuera del móvil sigue estando ahí.

MOSTRAR BIOGRAFíA

Soy redactor de actualidad en El HuffPost España. Mi objetivo es que no te pierdas nada, sea la hora que sea, estés despierto o dormido.

 

Sobre qué temas escribo

Convivo con personajes tan dispares como Donald Trump, Gabriel Rufián o cualquiera que sea noticia. Intento estar a todo lo que sale, desde los temas más actuales hasta otros más atemporales.

 

Lo hago desde una perspectiva informativa, sin perder esa mirada crítica con la que aportar algo diferente a lo habitual.

 

Sociedad, cultura, política, economía... Cualquier tema es bienvenido para dar un enfoque nuevo a temas de actualidad, que afectan a todos

 

Mi trayectoria

Creo que soy periodista desde que nací, o eso dice mi madre. Desde ese momento hasta ahora han pasado muchas cosas. Soy de Azuébar, un pueblecito de apenas 300 personas del interior de Castellón y, aunque estudié, entre en mi querida ‘terreta’ (Grado en Periodismo por la Universitat Jaume I) y Salamanca (Máster en Comunicación e Información Deportiva por la Universidad Pontificia de Salamanca), aprendí la profesión en la Agencia EFE, donde cubrí los Juegos de Río 2016, los de Tokio 2020, los de París 2024, así como también los Juegos Olímpicos de Invierno de Pieongchang 2018 y de Pekín 2022. Además, cubrí los Mundiales de fútbol de Rusia 2018 y Qatar 2022.

 

Por otra parte, abrí una extensa etapa como autónomo en la que he colaborado con ‘El Independiente’, el ‘Playas de Castellón, la ‘Revista Volata’, ‘Súper Deporte’, ‘Yo Soy Noticia’ o ‘Ciclo 21’, antes de aterrizar en el Huffington Post. 

 

Si alguna vez me necesitas y no me encuentras, búscame en una pista de tenis. Te puedo recomendar la mejor novela negra de cada país y hablar durante horas del cine de los 80 y 90. Ah, por cierto, acierto todas las preguntas naranjas del Trivial. 

 


 

Cómo contactar conmigo:

 


!
Los comentarios de esta noticia están cerrados
Rellena tu nombre y apellidos para poder comentar
completa tus datos
!
Comenta con respeto, tu opinión se publicará con nombres y apellidos