Carlo, agricultor (35), planta su tractor en plena ciudad para vender sus propias patatas: "Es la única manera de intentar sobrevivir"
El profesional aprovecha las tardes y las noches para sacar rendimiento económico a su cosecha.
Los problemas y protestas entre los agricultores se multiplican en diferentes países del globo. Francia ya ha visto a través de tractoradas como los profesionales de este sector demandaban iniciativas para mejorar su situación económica.
En España, además de la que se han ido sucediendo en diferentes puntos del país en las últimas semanas, hoy, 500 tractores y alrededor de 8000 manifestantes, de acuerdo a los datos del Ayuntamiento de Madrid, entran en la capital y llegarán al Ministerio de Agricultura para protestar contra la situación económica del campo, los altos costes de producción y el funcionamiento de la actual cadena alimentaria.
Carlo Vercammen es uno más de los miles de afectados en el mundo. Este agricultor holandés, natural de la localidad de Zandhoven, ha puesto toda en la carne en el asador para aliviar la difícil coyuntura económica por la que atraviesa y se ha lanzado a vender directamente sus patatas desde su tractor en pleno centro de la ciudad.
No tiene otra opción
A sus 35 años, aprovecha las tardes para estacionar su tractor en doble fila en la calzada y empezar una jornada laboral como vendedor. Tal y como cuenta en el diario de Países Bajos, Nieuwsblad, una pizarra con algo escrito a tiza luce a lo lejos: PAPAS - 5 kilos, 2,5 euros; 10 kg, 4 euros; 25 kg, 10 euros, se puede llegar a leer.
Son las 21:30 de la madrugada de un domingo, ya tiene prácticamente todo el género vendido -lleva en las calles desde las 17:00 horas- pero todavía se amontonan mujeres con cochecitos y dueños de restaurantes para hacerse con alguna bolsa. Con los abaratados precios, "las bolas de 5 y 10 kilos se agotaron hace tiempo. Esta noche traía 9 toneladas de patatas", reconoce, tal y como recoge el citado medio.
¿Cuánto gana?
El excedente de patatas en el país está provocando una caída sustancia de los ingresos de los agricultores. En el mercado actual, hubiera ganado 15 euros por 10.000 kilos, mientras que antes los ingresos se iban hasta los 150 euros. Con esta idea de salir a la calle, está generando unas cantidades más sustanciosas.
"Seguiré cosechando mientras se mantengan en buen estado", afirma Carlo, quien casi todas las noches saca su remolque para recorrer las calles de diferentes localidades con toneladas de este alimento.
Y es que, además de la bajada de los ingresos, achaca los aranceles comerciales, la competencia de países como China e India en el sector o la preferencia por las patatas congeladas: "El mercado sigue bajando. Pero voy a seguir adelante. Mis patatas me durarán hasta abril aproximadamente. No hay otra opción", subraya.
400 euros le han validado la jornada. A las 21:27 horas ha vendido el último saco de 25 kilos. Un nuevo día se ve tímidamente en el horizonte, donde no queda otra que seguir adelante: "Es la única manera de intentar sobrevivir", concluye.