Carlos, graduado en Medicina con 21 años: "Llevo tanto tiempo siendo el más joven que ya me he acostumbrado"
"Analizas la enfermedad desde su base y eso me parece fascinante".

Entrar en Medicina ya es un reto al alcance de muy pocos. Mantener el ritmo durante seis años de una de las carreras más exigentes de la universidad lo es aún más. Pero Carlos Burguera ha conseguido ir un paso por delante de lo habitual: acaba de graduarse en Medicina con solo 21 años, una edad en la que muchos estudiantes todavía están cursando cuarto o quinto.
El joven, que estudió en la Universitat de les Illes Balears (UIB), no solo terminó la carrera antes que la mayoría, sino que ahora ya prepara el examen MIR para convertirse en médico especialista.
Su historia comenzó mucho antes de pisar una facultad. Con apenas cinco años ya dominaba las multiplicaciones, adelantó un curso en Primaria y nunca llegó a cursar segundo de la ESO. Aun así, asegura que crecer siendo siempre el más joven nunca ha supuesto un problema para él. "Llevo tanto tiempo siendo el más joven que ya me he acostumbrado. Forma parte de mi historia", afirma.
En la universidad con 15 años en plena pandemia
El comienzo de su etapa universitaria tampoco fue el más sencillo. Carlos inició en 2020, el año marcado por la pandemia del coronavirus, cuando las mascarillas, la distancia social y las clases condicionaban la vida en todas partes, incluyendo las facultades.

Pese a ello, guarda un gran recuerdo de aquellos años. "Mis compañeros fueron maravillosos. Me acogieron enseguida y desde el principio me sentí muy cómodo", recuerda. Durante los primeros cursos era menor de edad mientras el resto de estudiantes ya habían cumplido los 18 años. "Era un poco el bebé de la clase, pero en el buen sentido. Todos me cuidaban mucho y se preocupaban por cómo estaba", explica.
De la Neurología a descubrir una especialidad desconocida
Durante la carrera pensó que su futuro estaría ligado a la Neurología, una disciplina que siempre le había fascinado por su interés por el funcionamiento del cerebro. Pero las prácticas cambiaron completamente sus planes. Fue entonces cuando descubrió la Anatomía Patológica, una especialidad menos conocida para el gran público que se desarrolla principalmente en los laboratorios hospitalarios.
"Se estudian biopsias, citologías, autopsias y todo tipo de muestras. Analizas la enfermedad desde su base y eso me parece fascinante", explica. Su objetivo ahora es preparar el MIR y, si todo sale como espera, realizar la residencia en el Hospital Universitario Rey Juan Carlos, en Madrid.
Muchas personas con altas capacidades nunca llegan a brillar"
Más allá de su expediente académico, Carlos también aprovecha para reivindicar una mejor atención a los alumnos con altas capacidades. Reconoce que la situación ha mejorado en los últimos años, especialmente en la detección temprana, pero cree que todavía queda mucho camino por recorrer.

"Muchas personas con altas capacidades nunca llegan a brillar porque su potencial pasa desapercibido y no se incentiva", lamenta. Según explica, en muchos casos estas capacidades conviven con trastornos como el TDAH o el autismo, lo que dificulta que los centros educativos identifiquen correctamente sus necesidades.
Aun así, se muestra optimista. "Hoy existe una mayor implicación de los profesionales y una atención más temprana. Se ha avanzado mucho, pero todavía hay margen de mejora para que ningún estudiante se quede sin el apoyo que necesita", concluye.
