El empresario del grano que hoy lidera el cuerpo de drones de Ucrania: "Los drones son la peste negra del tercer milenio"
"Ni siquiera quiero decir la palabra 'rusos"

No hay duda sobre su identidad. Maygar, de 50 años, es una figura ampliamente conocida en Ucrania, no solo por su canal de YouTube, en el que desde la guerra posee millones de suscriptores, sino por el uso de drones.
Según publica Le Monde, sus vídeos agolpan una enorme cantidad de visualizaciones por estar centrados en la persecucción de soldados rusos mediantes drones. En ellos, el comandante acompaña las imágenes con comentarios característicos, una combinación de insultos y neologismos difíciles de traducir.
Entre sus expresiones más recurrentes figuran frases como: "Tú, si en el cielo de la mañana aparece un pequeño dron bien fresco…" o "Mira, voy a enviarle un pájaro a ese…", tal y como recoge el medio de comunicación.
El diario francés describe escenas en las que soldados rusos, acorralados, intentan esquivar los drones que sobrevuelan sus cabezas. Algunos rodean un tronco de árbol y otros se lanzan al suelo en un intento de escapar.
El medio de comunicación ha conseguido concertar una cita con Robert Brovdi, nombre real de Magyar, en la máxima de las discreciones. Antes de la guerra era estudiante de Economía y, según el propio reportaje, trataba de eludir el servicio militar. Ahora, se ha convertido en un héroe.
"Siempre he mirado a Europa, mis hijos viven allí", explica durante la conversación. Su visión de la guerra queda reflejada en una de las citas más contundentes del reportaje. "Ni siquiera quiero decir la palabra rusos: no mato a seres humanos, mato alimañas", sostiene. Y añade: "Mis vídeos muestran a quienes van a comprometerse con Putin que lo que les ocurra no es estrictamente heroico".
Un empresario fuera del conflicto
Según él mismo relata en Le Monde, antes de la guerra Robert Brovdi estaba lejos del perfil de comandante militar con el que hoy se le identifica. Desarrolló una exitosa trayectoria empresarial vinculada primero al sector de la construcción y después, a través de la empresa Khlib Investbud, al comercio de grano, uno de los sectores estratégicos de la economía ucraniana.
Pero todo cambió después de sufrir un ataque de drones rusos en sus propias carnes. En aquel momento, Brovdi decidió organizar su propia unidad. Reunió a una docena de voluntarios, impulsó una campaña de recaudación de fondos y puso en marcha un batallón de asalto que, en 2024, pasó a convertirse en una brigada integrada en las Fuerzas Armadas ucranianas bajo el nombre de Las aves de Magyar.
De este modo, su "filosofía" para la operación en Rusia es diferente: quiere que los rusos se den cuenta de que están en guerra y que ya no están fuera de alcance, ni siquiera a 1.500 o 2.000 kilómetros de Ucrania. "El apoyo a Putin está en su punto más bajo histórico. La población debe entender que el zar está desnudo", explica. "Los drones son la peste negra del tercer milenio", concluye.
