China prohíbe los "pisos de cenizas": familias que guardan los restos de sus muertos en apartamentos vacíos porque un entierro cuesta el 45% del salario anual medio
Algunos inquilinos aceptan vivir cerca de estos pisos si eso implica alquileres más bajos.
Cuando hablamos de la "casa de los muertos" nos viene a la cabeza un cementerio, pero en China ese concepto se ha vuelto más amplio y literal: guardar cenizas de fallecidos en pisos vacíos. La razón es económica, ya que allí un sepelio puede suponer un gran gasto personal o familiar. Otra paradoja china, con gobierno comunista pero una cobertura sanitaria o problemas económicos y de vivienda, tanto o más agudizados que en EEUU, paradigma del capitalismo.
Ante una situación tan insalubre, extraña y preocupante, el Gobierno ha decidido poner fin a una práctica cada vez más extendida y que "mataba dos pájaros de un tiro": un lugar sin coste para guardar los restos de tus seres queridos y aprovechar un espacio inmobiliario que no se da uso, normalmente por falta de demanda al no poder afrontar el gasto. Suena distópico, pero en teoría se va a acabar.
El Gobierno prohibirá desde esta semana los llamados 'pisos de cenizas', una solución que muchas familias habían adoptado ante el elevado coste de los entierros y la falta de espacio en los cementerios urbanos.
El fenómeno no es marginal. Llega en un momento clave, justo antes del festival de Qingming —cuando millones de personas visitan las tumbas de sus familiares— y en plena presión demográfica.
En 2025 murieron en China 11,3 millones de personas, frente a 7,9 millones de nacimientos. El país envejece rápido y el sistema funerario no está preparado para asumir esa demanda.
Apartamentos vacíos frente a cementerios saturados
El origen del problema es doble: falta de suelo y precios al alza. Las parcelas del cementerio en las grandes ciudades son limitadas y cada vez más caras e inasequibles. Mientras tanto, el mercado inmobiliario atraviesa una crisis que ha dejado miles de viviendas vacías.
Ese desequilibrio ha dado lugar a esta solución inesperada y cada vez más habitual. La investigadora Xinyi Wu, de la Universidad de California lo resume así en su estudio Espacio para los difuntos y difundido por el Financial Times: cuando una vivienda pierde valor como lugar para vivir, puede adquirir otro uso, en este caso descanso tras morir. Puede sonar poético, pero todo el conjunto es terrible, aunque no deja de convertirse en un espacio para el recuerdo.
Y ese factor terrible lo "alimenta" aún más el económico. Según una encuesta global de 2020 de SunLife, el coste medio de un funeral en China ronda los 5.400 dólares (unos 4.700 euros y 37.375 yuanes). Es el segundo más alto del mundo, solo por detrás de Japón. Supone aproximadamente el 45% del salario anual medio.
Una ley para frenar la práctica… pero con dudas
La nueva normativa busca cortar de raíz esta tendencia. El objetivo es impedir que empresas inmobiliarias comercialicen viviendas con este fin y limitar el uso residencial como espacio funerario.
Sin embargo, hay dudas sobre su eficacia. Expertos como Wu creen que muchas familias seguirán haciéndolo de forma privada. Especialmente aquellas con varias propiedades o con fuertes tradiciones familiares.
También influye un elemento social. Aunque la muerte sigue siendo un tema tabú en China, parte de la población joven muestra una actitud más pragmática. Algunos inquilinos aceptan vivir cerca de estos pisos si eso implica alquileres más bajos.
El giro hacia los "entierros ecológicos"
En España ya se ofrecen y están teniendo cada vez más aceptación. Ante esta situación, el Gobierno está impulsando alternativas más baratas y sostenibles. Son los llamados "entierros ecológicos", que incluyen prácticas como esparcir cenizas en el mar o en zonas habilitadas.
En ciudades como Pekín, entre el 30% y el 40% de las familias ya optan por este tipo de ceremonias, según datos del sector funerario. El argumento oficial es que supone un menor impacto ambiental, menor coste y menor presión sobre el suelo urbano.
Un cambio cultural de fondo
El debate va más allá del coste o la vivienda. Algunos demógrafos advierten de que modificar las tradiciones funerarias puede tener consecuencias sociales profundas. En China, el culto a los ancestros ha sido históricamente un pilar cultural. Las tumbas familiares no solo cumplen una función simbólica, también están ligadas a la estructura familiar y a la idea de continuidad.
El experto Yi Fuxian, de la Universidad de Wisconsin-Madison, explica que las tumbas ancestrales cumplen un papel similar al de las iglesias en Occidente. Influyen en cómo se entiende la familia y la procreación. Cambiar ese sistema podría tener efectos en una sociedad que ya enfrenta una baja natalidad.
Dónde se pueden tener las cenizas de difuntos en España
En España, las cenizas de un difunto sí se pueden guardar en casa y también se pueden depositar en columbarios, nichos, cementerios o, con condiciones, esparcir en la naturaleza o en el mar. Incluso en una propiedad privada, si hay permiso del propietario, o en la naturaleza, si hay normativa local que lo permite y sin afectar a zonas protegidas.