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Un 'arrepentido' de Silicon Valley, tras la encíclica de León XIV: "Hay una regla que resolvería todo, que los directivos vendieran lo que sus hijos usarían"

Un 'arrepentido' de Silicon Valley, tras la encíclica de León XIV: "Hay una regla que resolvería todo, que los directivos vendieran lo que sus hijos usarían"

Tristan Harris, ex trabajador de Apple y Google y una de las voces más críticas con las grandes tecnológicas, alerta desde el Vaticano del enorme poder de la inteligencia artificial y pide un "nuevo contrato social".

El logotipo de Credit Suisse, al lado del de Silicon Valley Bank.Jaap Arriens/NurPhoto via Getty Images

Durante años Tristan Harris ayudó a construir el sistema desde dentro.

Trabajó en Apple. Después en Google. Y acabó convirtiéndose en uno de los primeros grandes críticos de Silicon Valley cuando empezó a denunciar cómo las plataformas digitales estaban diseñadas para manipular la atención, generar adicción y explotar psicológicamente a los usuarios.

Ahora él mismo se define prácticamente como un "arrepentido".

Y sus últimas declaraciones están dando muchísimo que hablar porque mezclan tres ingredientes explosivos: Silicon Valley, inteligencia artificial… y el Vaticano.

"El Vaticano es crucial"

Harris, fundador del Centro para la Tecnología Humana y uno de los rostros más conocidos del documental de Netflix El dilema de las redes sociales, ha sido invitado recientemente al Vaticano tras la publicación de la durísima encíclica tecnológica de León XIV.

Y tiene clarísimo el papel que puede jugar la Iglesia en este nuevo escenario. "El papel del Vaticano es fundamental: dar nombre a lo que intentamos proteger", asegura.

Porque, según explica, el gran problema actual no es solo tecnológico, es humano. "Si olvidamos lo que significa ser humano, la tecnología nos abrumará o explotará", advierte.

La frase que está incendiando el debate tecnológico

Pero probablemente el momento más potente de toda la entrevista llega cuando Harris lanza una idea aparentemente muy simple. Y devastadora. "Hay una regla que resolvería todos los problemas: que los directivos de Silicon Valley solo vendieran productos que sus propios hijos usarían".

La frase conecta directamente con algo que lleva años denunciándose: muchos altos ejecutivos tecnológicos restringen enormemente el uso de pantallas, móviles o redes sociales en sus propias familias mientras desarrollan plataformas diseñadas precisamente para maximizar el tiempo de uso y la dependencia del resto de la población.

"Ocho multimillonarios contra ocho mil millones de personas"

El exingeniero va todavía mucho más lejos.

Y describe la actual carrera tecnológica casi como una lucha desigual entre una élite tecnológica y el resto del planeta. "Un puñado de personas con mucho dinero está decidiendo el futuro de toda la humanidad sin el consentimiento de ocho mil millones de personas", afirma.

Y remata con una frase demoledora: "Ocho multimillonarios contra ocho mil millones de personas".

Según Harris, las grandes empresas tecnológicas sienten que están cerca de controlar completamente sectores clave de la economía mundial gracias a la inteligencia artificial.

Incluso habla directamente de la ambición de "crear un dios" tecnológico.

El caso que ha impactado al Vaticano

Una de las cuestiones que más preocupan tanto a Harris como al propio León XIV es el impacto de la IA sobre menores y adolescentes.

El activista tecnológico menciona específicamente el caso de Sewell Setzer, un joven que se suicidó tras desarrollar una relación obsesiva con un chatbot.

Según explica, el Papa se puso personalmente en contacto con la madre del joven. Y Harris cree que esa presión pública empieza ya a tener consecuencias. "Ya no es tan fácil acceder a chatbots que se inmiscuyen imprudentemente en la vida de los niños", asegura.

"Necesitamos un nuevo contrato social"

La reflexión del ex trabajador de Google se vuelve todavía más inquietante cuando habla del futuro económico y laboral.

Porque Harris cree que la inteligencia artificial puede destruir completamente el equilibrio actual entre ciudadanos, empresas y gobiernos.

"En un mundo donde las corporaciones no necesitan nuestra mano de obra y los gobiernos no necesitan nuestros impuestos porque los obtienen de la inteligencia artificial, ¿qué poder de negociación tenemos?", se pregunta.

Por eso reclama un "nuevo contrato social".

Y advierte de que las decisiones que se tomen en los próximos doce meses pueden marcar el futuro de toda la humanidad.

Del miedo a las redes… al miedo a la IA

Curiosamente, Harris cree que existe un elemento que puede ayudar a frenar parte de esta carrera descontrolada: el propio cansancio social generado por las redes sociales.

"Ya existe una desconfianza inherente hacia la inteligencia artificial debido a las experiencias negativas que se han tenido con las redes sociales", explica.

Y menciona como señales positivas: la prohibición de redes sociales para menores de 16 años en algunos países o el crecimiento de colegios sin smartphones.

El Vaticano entra de lleno en la batalla tecnológica

Todo esto ocurre además justo después de que León XIV haya convertido la inteligencia artificial en uno de los grandes temas de su pontificado.

La encíclica publicada recientemente por el Papa alerta contra: nuevas formas de esclavitud tecnológica, manipulación humana, concentración de poder y una sociedad cada vez más dominada por algoritmos y grandes corporaciones.

Y ahí es donde figuras como Tristan Harris encuentran ahora un aliado inesperado.

Porque lo que hace unos años parecía una discusión solo de ingenieros o expertos tecnológicos… empieza ya a convertirse en un debate moral, político y casi existencial sobre el futuro de la humanidad.

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Soy redactor de actualidad en El HuffPost España. Mi objetivo es que no te pierdas nada, sea la hora que sea, estés despierto o dormido.

 

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Convivo con personajes tan dispares como Donald Trump, Gabriel Rufián o cualquiera que sea noticia. Intento estar a todo lo que sale, desde los temas más actuales hasta otros más atemporales.

 

Lo hago desde una perspectiva informativa, sin perder esa mirada crítica con la que aportar algo diferente a lo habitual.

 

Sociedad, cultura, política, economía... Cualquier tema es bienvenido para dar un enfoque nuevo a temas de actualidad, que afectan a todos

 

Mi trayectoria

Creo que soy periodista desde que nací, o eso dice mi madre. Desde ese momento hasta ahora han pasado muchas cosas. Soy de Azuébar, un pueblecito de apenas 300 personas del interior de Castellón y, aunque estudié, entre en mi querida ‘terreta’ (Grado en Periodismo por la Universitat Jaume I) y Salamanca (Máster en Comunicación e Información Deportiva por la Universidad Pontificia de Salamanca), aprendí la profesión en la Agencia EFE, donde cubrí los Juegos de Río 2016, los de Tokio 2020, los de París 2024, así como también los Juegos Olímpicos de Invierno de Pieongchang 2018 y de Pekín 2022. Además, cubrí los Mundiales de fútbol de Rusia 2018 y Qatar 2022.

 

Por otra parte, abrí una extensa etapa como autónomo en la que he colaborado con ‘El Independiente’, el ‘Playas de Castellón, la ‘Revista Volata’, ‘Súper Deporte’, ‘Yo Soy Noticia’ o ‘Ciclo 21’, antes de aterrizar en el Huffington Post. 

 

Si alguna vez me necesitas y no me encuentras, búscame en una pista de tenis. Te puedo recomendar la mejor novela negra de cada país y hablar durante horas del cine de los 80 y 90. Ah, por cierto, acierto todas las preguntas naranjas del Trivial. 

 


 

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