Científicos descubren que las cigalas reaccionan a los analgésicos y hacen un nuevo llamamiento urgente para impedir que se las cocine vivas: "Sienten dolor"
"Nuestros resultados ponen de relieve la importancia de la responsabilidad ética respecto al bienestar de los crustáceos", ha destacado Lynne Sneddon, profesora de zoofisiología en la Universidad de Gotemburgo.
Un equipo de científicos de la Universidad de Gotemburgo (Suecia) ha llevado a cabo un estudio a través del que se ha descubierto que las cigalas reaccionan a los analgésicos que usan los humanos, por lo que sienten dolor.
En consecuencia, los investigadores han hecho un llamamiento para impedir que se cocinen vivos a estos animales. Países como Noruega, Nueva Zelanda o Austria han prohibido hervir crustáceos vivos por motivos éticos, y Reino Unido se encuentra en el proceso de aprobación de una legislación similar.
Tal y como señala la Universidad de Gotemburgo en un comunicado, la industria pesquera está estudiando si se podrían utilizar descargas eléctricas para aturdir a los animales antes de cocinarlos. No obstante, aún es necesario investigar en ese sentido para encontrar el método de sacrificio menos doloroso para los crustáceos.
En el estudio, los investigadores han observado que, cuando las cigalas eran expuestas a descargas eléctricas en el agua, intentaban escapar moviendo rápidamente la cola. Sin embargo, si se les administraban previamente analgésicos comunes, el movimiento de la cola disminuía o desaparecía al exponerse a las descargas eléctricas potencialmente dolorosas.
"Es importante preocuparnos por cómo tratamos y sacrificamos a los crustáceos"
En relación a los resultados de la investigación, Lynne Sneddon, profesora de zoofisiología en la Universidad de Gotemburgo, ha subrayado que "el hecho de que los analgésicos desarrollados para los seres humanos también surtan efecto en las cigalas demuestra lo similares que somos en nuestro funcionamiento. Por eso es importante preocuparnos por cómo tratamos y sacrificamos a los crustáceos, al igual que hacemos con los pollos y las vacas".
"Nuestros resultados ponen de relieve la importancia de la responsabilidad ética respecto al bienestar de los crustáceos, y no solo en la industria alimentaria. Este estudio puede ayudar a determinar cómo hacer que los experimentos sean menos agresivos para los animales mediante el uso de fármacos analgésicos. Necesitamos realizar más experimentos para descubrir la forma más humanitaria de tratar y sacrificar a los crustáceos si queremos seguir consumiéndolos como alimento en el futuro", ha añadido Sneddon.