David Dupuis, antropólogo: "Las personas que viajan a Perú para 'encontrarse con la ayahuasca' son peregrinos, igual que los cristianos que van a Lourdes"
Un viaje que va más allá del turismo o de una simple experiencia alternativa.
La ayahuasca lleva décadas circulando entre dos mundos que rara vez se encuentran: el de las tradiciones amazónicas y el de los viajeros occidentales que llegan a Perú en busca de respuestas, alivio o una experiencia que cambie el rumbo de su vida. Entre rituales nocturnos, relatos de visiones intensas y procesos de transformación personal, este brebaje se ha convertido en algo más que un objeto de estudio o una tendencia espiritual: para muchos, es el inicio de un viaje que no siempre se entiende bien desde fuera.
En esa frontera es donde el antropólogo David Dupuis ha situado su investigación. Durante años de trabajo de campo en la Amazonía peruana, especialmente en centros chamánicos como Takiwasi que reciben a visitantes de todo el mundo, el experto ha observado cómo estos viajes por y para la ayahuasca no responden únicamente a una búsqueda de bienestar o curiosidad espiritual.
Para muchos de esos viajeros, el desplazamiento hasta la selva peruana tiene un significado que va más allá del turismo o de una simple experiencia alternativa. "Las personas que viajan a Perú para 'encontrarse con la ayahuasca' son peregrinos, igual que los cristianos que van a Lourdes", afirma el investigador en una entrevista con Le Monde, convencido de que existe una dimensión casi religiosa en estas travesías.
Un proceso social y relacional
En su investigación, David observó la llegada de viajeros, en su mayoría de clases medias y altas europeas, que participan en programas de unas dos semanas y buscan alivio para duelos, depresiones, adicciones o enfermedades, después de haber probado sin éxito terapias convencionales. Para él, la experiencia no se reduce a una búsqueda de sensaciones, sino a una relación con una entidad que los participantes perciben como real.
Para el antropólogo, las visiones provocadas por la ayahuasca no son únicamente un fenómeno interior ni una simple reacción química, sino un proceso social y relacional. Según plantea en su investigación, estas experiencias se configuran a partir de la interacción entre el participante, el contexto ritual y los relatos compartidos por la comunidad que lo rodea. Esta combinación de factores ayuda a entender el profundo impacto que los retiros tienen en muchos de sus participantes.
David explica que el interés de estos retiros reside también en que quienes participan no abandonan por completo su espíritu crítico. Aun así, "el aspecto más inquietante de estas experiencias es la sensación de realidad, coherencia y continuidad, que contribuye al efecto que tienen en los peregrinos", asegura. Una vivencia que, según concluye, explica el profundo impacto que la ayahuasca deja en muchos de quienes viajan a la Amazonía en su búsqueda.