Los hoteles de lujo de Dubái encuentran un inesperado salvavidas: descuentos para residentes y ocupaciones de hasta el 90%
Un inesperado giro en la ecuación.

En Dubái las villas sobre el agua, las piscinas infinitas y los complejos que parecen imposibles siguen recibiendo huéspedes, pero ya no llegan mayoritariamente desde Europa, Asia o Estados Unidos. Lo que desde siempre ha sido un símbolo reservado para millonarios, celebridades y turistas internacionales de alto nivel adquisitivo ha comenzado ahora a llenarse de un público muy distinto.
Ahora, los hoteles de lujo de la ciudad están recurriendo a los propios residentes para mantener la actividad en medio de una fuerte caída de visitantes extranjeros provocada por la inestabilidad regional.
Ahora son los habitantes de Emiratos Árabes Unidos quienes ocupan las habitaciones gracias a descuentos que, en algunos casos, reducen los precios hasta un 50%, según recoge el diario The Straits Times.
La manera en la que el lujo deja de ser exclusivo
Durante años, alojarse en uno de los grandes resorts de Palm Jumeirah estuvo fuera del alcance de buena parte de los residentes de Dubái. Sin embargo, la actual situación geopolítica del país ha cambiado radicalmente la ecuación.
Fadi Iskandarani, un médico libanés afincado en la ciudad desde hace cinco años, ha decidido pasar un fin de semana en uno de estos establecimientos después de encontrar tarifas que eran una cuarta parte de las habituales. Una oportunidad que, según reconoce al citado periódico, antes "habría sido impensable".
La estrategia se ha convertido en una tabla de salvación para muchos hoteles. Así, aunque algunas plantas todavía permanecen cerradas por la falta de huéspedes internacionales, las zonas comunes vuelven a mostrar actividad gracias a los locales que buscan darse un capricho sin salir de la ciudad.
Fines de semana llenos, semanas vacías
El contraste entre unos días y otros refleja la nueva realidad del sector. Michael Robinson, director general del Anantara The Palm Dubai Resort, explica que la ocupación alcanza entre el 70% y el 90% durante los fines de semana.
Sin embargo, de domingo a jueves las cifras caen de forma drástica y apenas se sitúan entre el 20% y el 30%. Una diferencia que evidencia la dependencia de un turismo local que suele limitarse a escapadas de una o dos noches.
Pese a ello, estos clientes han permitido mantener la actividad y evitar despidos en algunos establecimientos, algo especialmente relevante en un contexto marcado por la incertidumbre económica.
La gran incógnita del verano
La pregunta que sobrevuela ahora el sector es cuánto tiempo podrá sostenerse este modelo. Los responsables hoteleros reconocen que las vacaciones domésticas difícilmente podrán sustituir de forma permanente a los millones de visitantes internacionales que tradicionalmente elegían Dubái.
Algunos hoteles han optado por cerrar temporalmente determinadas áreas o aprovechar para realizar reformas mientras esperan una recuperación de la demanda. Otros, desgraciadamente, han tenido que ajustar plantillas o reducir salarios durante los meses más complicados.
Aun así, en el sector confían en que una estabilización de la situación geopolítica permita recuperar la confianza de los viajeros. Mientras tanto, el lujo más exclusivo de Dubái ha encontrado en sus propios residentes un inesperado cliente de última hora.
