Immanuel Kant, sobre la búsqueda del bienestar humano: "La felicidad no es un ideal de la razón, sino de la imaginación"
El filósofo prusiano da una perspectiva crítica sobre cómo encontrar la felicidad y argumenta por qué no se basa en un principio universal.

Todos buscamos nuestro bienestar. Siempre. La felicidad es un concepto que, para Immanuel Kant, es indeterminado. No se basa en principios lógicos o universales, sino en deseos individuales y, sobre todo, cambiantes.
Uno de los puntos principales de su ética es la distinción que hace entre el deber, es decir, lo que podemos razonablemente exigirnos, con la felicidad, es decir, lo que deseamos alcanzar. Para Kant, filósofo prusiano de la Ilustración y considerado uno de los pensadores más influyentes de la historia moderna, la razón es la facultad que busca principios universales y necesarios.
Para la felicidad, en cambio, no existe una "fórmula universal" para encontrarla, por lo que no se puede definir mediante la razón: depende de las experiencias, los gustos y las circunstancias de cada individuo.
Por qué la felicidad NO es un "ideal de la razón"
Kant definía la razón como la facultad que busca principios universales y necesarios. Entonces, si la felicidad fuese un "ideal de la razón", todos podrían definir utilizando la lógica qué pasos concretos hay que seguir para ser felices.
Pero no existe una "fórmula universal", según Kant, especialmente porque depende de las experiencias de cada individuo, es cambiante incluso de un día para otro. Sin embargo, sí que es "un ideal de la imaginación".
Por qué la felicidad SÍ es un "ideal de la imaginación"
Kant decía que la felicidad se basa en la imaginación por el hecho de que es una idea fluctuante y subjetiva. El ser humano imagina un estado de "satisfacción total"; pero es incapaz de determinar con la suficiente certeza qué le daría esa plenitud absoluta a largo plazo.
- Alguien puede imaginar que la riqueza le dará la felicidad, pero luego describe que le trae ansiedad.
- Alguien puede imaginar que el conocimiento le dará la paz, pero, al final, solo le traerá más dudas.
Por lo tanto, al ser un ideal dela imaginación, la felicidad no es otra cosa que un pozo sin fondo de deseos que van cambiando constantemente, por lo que no serviría como base para crear una "ley moral" universal.
La ética del deber y la búsqueda de la felicidad
En la obra Fundamentación de la metafísica de las costumbres, el filósofo argumenta sobre la moralidad y la felicidad.
- La moralidad debe basarse en el deber (lo que llama imperativo categórico), algo que la razón sí que puede dictar de forma clara y universal. En la actualidad, se traslada a la perspectiva de "actuar como te gustaría que todos actuaran".
- La felicidad, un deseo de cualquier ser humano, es tan incierta que sería difícil aplicarla para guiar la conducta moral.
Dignos de ser felices
La conclusión a la que llega Kant es que el ser humano no puede ser un "arquitecto racional" de su propia felicidad porque ni siquiera sabe con total seguridad qué es lo que le hará feliz el día de mañana.
Por lo tanto, aconseja enfocarse en ser "dignos de ser felices". ¿Cómo? Con el cumplimiento del deber moral y dejando la felicidad como una "esperanza" más que como una certeza lógica.