Deja Nueva York para mudarse a un pueblo italiano con una casa de casi 100 metros cuadrados por 11.500 euros: "Nos preguntamos si todo aquello nos hacía de verdad más felices"
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Deja Nueva York para mudarse a un pueblo italiano con una casa de casi 100 metros cuadrados por 11.500 euros: "Nos preguntamos si todo aquello nos hacía de verdad más felices"

Asegura que "el coste de la comida, el cuidado de los niños y muchos otros gastos" es mucho más bajo que en EEUU.

Una persona abriendo una casa con la llaveRubén Bonilla Gonzalo vía Getty Images

Un cambio de vida radical. La escritora y creadora de contenido estadounidense Cassandra Tresl decidió, junto a su marido, Alex Ninman, trasladar a su familia desde Nueva York (EEUU) a Europa con el objetivo de mejorar su conciliación laboral y vivir más desahogados en el aspecto económico.

En una entrevista en la cadena de televisión estadounidense CNBC, la mujer, de 33 años, ha explicado que "como muchos estadounidenses, mi marido y yo crecimos con la idea de que el éxito significaba mejorar continuamente nuestro nivel de vida: una casa más grande, un coche más nuevo, metas cada vez más ambiciosas y una agenda cada vez más llena".

Pero esa vida, llegó un momento en el que dejó de tener sentido para ellos. "Nos preguntamos si todo aquello nos hacía de verdad más felices", ha reconocido Cassandra Tresl. En consecuencia, se mudaron a Europa. Inicialmente se instalaron en la República Checa, donde vive el abuelo de Tresl y nació su hija.

Posteriormente, se desplazaron a un pueblo italiano de la región de Abruzos en el que se compraron una casa. "Para nuestra vivienda gastamos 11.500 euros: una casa de dos plantas, con dos dormitorios, una superficie de poco menos de 100 metros cuadrados, un tercer dormitorio en el sótano y un ático. Posteriormente, invertimos otros 15.000 euros aproximadamente en las obras de reforma", ha detallado la mujer de 33 años.

Más allá del reducido precio de la vivienda en el pueblo italiano al que se han mudado, Cassandra Tresl ha destacado que también "el coste de la comida, el cuidado de los niños y muchos otros gastos" es mucho más bajo que en EEUU.

Sin embargo, no todo es positivo. Tresl ha lamentado que "la burocracia italiana puede resultar frustrante: todo suele ir más lento de lo que estábamos acostumbrados. Incluso los trámites más sencillos han requerido más documentos, citas y pasos de lo previsto. Una vez, por ejemplo, incluso me pidieron que presentara una copia de la tarjeta sanitaria para dar de alta la conexión a Internet de casa. He aprendido que, aquí, la paciencia forma parte del 'juego'".

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