Despiden a Aida después de opinar sobre su regalo navideño: "Me dijeron que pensaban que era una ingrata"
“No quería ridiculizar a nadie”, asegura la joven.

Cada vez salen a la luz más despidos que sorprenden tanto por su rapidez como por los motivos que los provocan. En una época en la que las redes sociales forman parte del día a día y la frontera entre lo personal y lo laboral es cada vez más difusa, opiniones expresadas fuera del trabajo acaban teniendo consecuencias inesperadas. Este es el caso de Aida, un ejemplo más que invita a debatir sobre los límites de la libertad de expresión de los trabajadores.
Una joven de 20 años, que trabajaba en gestión de multitudes en festivales y conciertos, asegura que la compañía para la que prestaba servicios decidió no renovarle el contrato después de que publicara en TikTok sus impresiones sobre el regalo de Navidad que la empresa entregó a su plantilla. Según Aida, se le comunicó por teléfono que su vídeo demostraba “ingratitud” y que por eso no renovaban su contrato, que oficialmente vence en febrero de 2026.
La joven relata que llevaba más de un año trabajando en hostelería y seguridad de grandes eventos y que, pese a lo duro de algunos turnos, no guardaba quejas sobre las condiciones laborales en general. Explica que el pasado año el regalo navideño consistió en objetos con el logo de la compañía (un sombrero, una botella y una linterna) que, aunque no eran lo ideal, resultaron prácticos. Este año, sin embargo, la empresa pareció bajar el nivel del obsequio.
Un despido telefónico
“En la fiesta anual de Navidad, por fin llegó: recibimos nuestro paquete de Navidad. O mejor dicho, nuestra camiseta. Eso era. Una camiseta con parches en la espalda de los lugares donde habíamos trabajado. Era como merchandising”, recuerda Aida, que se sintió realmente decepcionada porque esperaba mucho más por parte de la empresa. “Esperábamos algo así como una bolsa de tela, pero no la recibimos”, cuenta.
En un vídeo subido a su cuenta, Aida compartió esa decepción con su comunidad sin mencionar ni enseñar logos ni nombres. “No quería ridiculizar a nadie, solo crear contenido con el que otros se identificaran”, asegura. La publicación obtuvo una respuesta muy amplia y, según la joven, fue reenviada a sus superiores por compañeros o terceras personas. Al poco después recibió la temida llamada telefónica.
"La gerente de recursos humanos que llamó me dijo literalmente: 'No te renovamos el contrato porque estás siendo desagradecida con nuestro paquete de Navidad'. Me pareció una declaración muy extraña”, explica. Además, la empresa la acusó de cancelar turnos de última hora en meses anteriores, algo que Aida niega con firmeza. Tras la llamada comprobó con sorpresa que ya no podía acceder a la app, lo que interpretó como una forma de imponer la decisión con rapidez y sin posibilidad de apelación.
Aida reconoce que estudió la posibilidad de emprender acciones legales, pero admite que, con un contrato de cero horas y sin un fuerte respaldo jurídico inmediato, la batalla legal sería costosa y no está segura de querer convertir el asunto en un largo pleito. Mientras tanto ya ha encontrado otro empleo, aunque conserva “un amargor” por la manera en que se gestionó su salida: “Habrían hecho mejor en no decir nada que despedirme por este motivo”, bromea.
