Drones a 42 grados sobre los campos de Lleida: no vigilan a los temporeros, sino que los jefes cumplan con el agua, la sombra y las pausas
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Drones a 42 grados sobre los campos de Lleida: no vigilan a los temporeros, sino que los jefes cumplan con el agua, la sombra y las pausas

La Generalitat estrena una campaña que puede dar mucho que hablar.

Dron sobre un campo de cultivo, en una imagen de recursoGetty Images

En tierras ilerdenses, el campo es cosa mayor. Miles de agricultores y ganaderos pueblan la provincia entre cultivos, extensiones ganaderas, alertas por el futuro del sector primario y, desde ahora, drones. Drones espía, para más seas, pero no en el sentido que alguno podría imaginarse.

Como revelan medios franceses como Sud-Ouest, la comarca catalana del Segrià está desarrollando una iniciativa cuando menos llamativa con aeronaves no tripuladas vigilando los vastos campos de cultivo en la zona.

El espionaje nada tiene que ver con potencias extranjeras, ni siquiera con un ultimísimo método de control hacia los trabajadores, en su mayoría temporeros, para evitar que se tomen el más mínimo descanso. Es justo al revés; lo que vigila es que los jefes cumplan con la legalidad y especialmente en un momento crítico por la ola de calor que atraviesa España.

A temperaturas de 42 grados durante la peor parte de la jornada laboral, la inspección de trabajo tiene mucho que revisar acerca de las condiciones laborales de los alrededor de 35.000 trabajadores del sector

Y lo está haciendo con esos drones, que 'revelan' si de verdad los temporeros tienen pausas de hidratación —de verdad, no como lo del fútbol—, descansos en las horas más extremas a nivel térmico, la vestimenta adecuada o todos los elementos necesarios para realizar sus labores sin riesgos para la propia salud.

El consejero de Empresa de la Generalitat catalana, Miquel Sàmper, arrancó el lunes la campaña de los drones. "Las altas temperaturas —consecuencia del cambio climático— han llegado para quedarse, y debemos utilizar todos los medios a nuestro alcance para evitar que cualquier trabajador se exponga a riesgos o accidentes evitables". 

Con la nueva reglamentación, los empleados pueden acogerse a un 'permiso climático' de entre uno y tres días si no se garantizan las condiciones de seguridad en aquellos trabajos más expuestos a los rigores de las temperaturas extremas o de otros fenómenos meteorológicos de peligro.

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