El crucero del hantavirus encara su última evacuación tras un despliegue inédito en Tenerife
El operativo sobre el MV Hondius entra este lunes en su fase final después de una crisis sanitaria internacional marcada por cuarentenas, vigilancia epidemiológica, tensión política y un enorme dispositivo de seguridad desplegado en Canarias.
El MV Hondius apareció frente a la costa sur de Tenerife todavía envuelto en oscuridad, escoltado por patrulleras, helicópteros y drones de vigilancia, como si se tratara de una escena diseñada para una película de catástrofes sanitarias. Pero no había ficción. A bordo del crucero científico viajaban 152 personas que llevaban semanas atrapadas en una de las crisis sanitarias más delicadas y mediáticas que ha vivido España desde la pandemia.
Después de 40 días de travesía y tras confirmarse un brote de la variante andina del hantavirus que ha dejado ya tres muertos, el barco llegó este domingo al puerto de Granadilla de Abona convertido en el centro de una operación internacional gigantesca. Un operativo sanitario, logístico y político que continuará este lunes con la evacuación de los últimos pasajeros y que ha obligado a coordinar protocolos entre 23 países distintos.
La imagen del Hondius entrando lentamente en la dársena tinerfeña resume bien la dimensión de lo ocurrido durante los últimos días. En tierra esperaban ministros, unidades sanitarias especiales, miembros de la Unidad Militar de Emergencias, efectivos de Guardia Civil y Protección Civil, decenas de ambulancias y más de 300 periodistas acreditados de medios internacionales siguiendo cada movimiento del barco.
Todo alrededor de un virus relativamente desconocido para gran parte de la población, pero con capacidad para generar una enorme alarma pública.
Qué es el hantavirus y por qué ha generado tanta preocupación
El hantavirus no es un virus nuevo, pero sí poco habitual en Europa. Se transmite normalmente a través del contacto con excrementos, saliva u orina de roedores infectados y, dependiendo de la variante, puede provocar desde cuadros leves similares a una gripe hasta síndromes respiratorios graves.
La variante detectada en el MV Hondius, la conocida como variante andina, es especialmente sensible porque históricamente ha planteado más dudas sobre posibles transmisiones entre personas, algo extremadamente raro en la mayoría de hantavirus conocidos.
Precisamente por eso la situación del crucero empezó a escalar rápidamente durante la travesía, especialmente después de registrarse tres fallecimientos y varios pasajeros con síntomas compatibles con la enfermedad.
El miedo a un posible brote internacional obligó a activar protocolos excepcionales y convirtió el caso en un asunto diplomático y sanitario seguido prácticamente en tiempo real desde varios países europeos y americanos.
Una evacuación milimétrica
La operación diseñada para sacar a los pasajeros del barco comenzó oficialmente a las 9.40 de la mañana del domingo bajo un protocolo extremadamente controlado.
Los viajeros abandonaban el crucero en grupos reducidos, embarcaban en pequeñas lanchas auxiliares y recorrían los pocos minutos que separaban el barco del puerto bajo vigilancia constante. Ya en tierra eran sometidos a un primer triaje médico bajo carpas blancas instaladas junto al muelle antes de subir a autobuses especiales de la UME con destino al aeropuerto de Tenerife Sur o a centros hospitalarios.
Los primeros evacuados fueron los ciudadanos españoles, trasladados posteriormente al Hospital Gómez Ulla de Madrid, donde permanecerán aislados y bajo vigilancia epidemiológica hasta confirmar que no desarrollan síntomas.
Durante la jornada fueron abandonando el barco pasajeros franceses, canadienses, neerlandeses, británicos, estadounidenses y de otras muchas nacionalidades.
La operación continuará este lunes con nuevos vuelos de repatriación organizados específicamente para algunos grupos internacionales. Australia enviará un avión para recoger a varios pasajeros y Países Bajos hará lo propio con otra parte del pasaje, mientras que parte de la tripulación permanecerá todavía a bordo para conducir posteriormente el barco hasta Rotterdam.
Allí terminará físicamente la travesía del Hondius, aunque probablemente no el seguimiento sanitario de sus ocupantes.
El caso sospechoso que mantiene la tensión
Aunque las autoridades españolas sostienen que no se han detectado nuevos contagios desde la activación de los protocolos de aislamiento, la tensión sanitaria sigue lejos de desaparecer.
Francia confirmó este domingo que uno de los pasajeros evacuados presentó síntomas durante el vuelo de regreso a París y fue inmediatamente aislado junto al resto de viajeros repatriados.
En España continúan además bajo observación varias personas relacionadas con vuelos previos compartidos con una de las víctimas mortales del crucero. Algunas permanecen aisladas en hospitales como el Clínic de Barcelona o centros sanitarios de Alicante, aunque las pruebas PCR realizadas hasta ahora han resultado negativas.
La prioridad de las autoridades sanitarias pasa ahora por vigilar durante varios días la evolución de todos los pasajeros y descartar cualquier posible transmisión secundaria.
La batalla política que estuvo a punto de bloquearlo todo
La crisis sanitaria terminó derivando también en un conflicto político de enorme tensión entre el Gobierno central y Canarias.
Horas antes de la llegada del barco, el presidente autonómico, Fernando Clavijo, intentó impedir el fondeo del crucero alegando posibles riesgos biológicos relacionados con roedores portadores del virus.
La situación llegó a un punto surrealista cuando trascendió que Clavijo había enviado al Ministerio de Sanidad una captura de una búsqueda realizada con inteligencia artificial donde aparecía subrayada una frase: "Las ratas son excelentes nadadoras".
El Gobierno respondió rápidamente con informes técnicos recordando que el reservorio natural de la variante andina del hantavirus no son las ratas, sino el ratón colilargo patagónico, y que el escenario planteado por Canarias carecía de base científica.
Finalmente, pasada la medianoche, Marina Mercante emitió una resolución administrativa extraordinaria que anuló el veto canario y autorizó la entrada inmediata del MV Hondius en Granadilla.
Seis horas después, el barco atracaba en Tenerife.
Una operación seguida por medio mundo
La gestión del Hondius ha colocado durante días a Canarias y a España en el centro del foco mediático internacional.
La Organización Mundial de la Salud elogió públicamente el operativo desplegado y destacó que no se habían producido nuevos contagios desde la implantación de los protocolos de aislamiento.
La ministra de Sanidad, Mónica García, defendió durante toda la jornada que el dispositivo había funcionado "con absoluta seguridad para la población local" y reivindicó la capacidad de respuesta sanitaria española.
Incluso el papa León XIV mencionó el caso durante el Regina Caeli dominical para agradecer la acogida prestada por Canarias a los pasajeros del crucero.
Pero la dimensión de la operación también deja imágenes que reflejan la enorme tensión vivida durante las últimas horas. Una de ellas fue la muerte de un guardia civil de 62 años que sufrió un infarto mientras participaba en el operativo desplegado en el puerto tinerfeño. Los equipos sanitarios intentaron reanimarlo durante 40 minutos sin éxito.
El final de la travesía… y el inicio de otra vigilancia
El martes, cuando el MV Hondius abandone definitivamente Canarias rumbo a Rotterdam con los últimos tripulantes a bordo y el cuerpo de una pasajera alemana fallecida durante la travesía, terminará formalmente una de las mayores crisis sanitarias y logísticas que ha afrontado España en los últimos años.
Pero el cierre operativo no significará el final de la vigilancia.
Las autoridades sanitarias seguirán monitorizando durante días -e incluso semanas- la evolución médica de pasajeros y contactos estrechos repartidos ya por distintos países. La prioridad ahora es confirmar que el brote queda completamente contenido y que el Hondius no se convierte en el origen de una expansión internacional mayor.
Por eso, aunque el barco esté ya a punto de marcharse de Tenerife, el hantavirus todavía no ha abandonado del todo el foco mundial.