El humanizador programa que hay detrás de esta foto de un paciente del Hospital del Mar de Barcelona en el paseo marítimo
La imagen, publicada por la brasileña Rafaela Tabasnik, ha dado la vuelta al mundo.

Rafaela Tabasnik, una brasileña de 29 años que llegó hace un mes a Barcelona, salió a caminar por el paseo marítimo de Barcelona el pasado 15 de marzo. Necesitaba acercarse al mar para desconectar la mente, había recibido una triste noticia y quería relajarse a orillas del Mediterráneo. Sin saberlo y ni siquiera poder imaginarlo cuando salió de casa, se iba a encontrar con una estampa que le iba a impactar: la de un paciente del Hospital del Mar hospitalizado en medio del paseo, rodeado de personal sanitario y mirando al mar.
Esa imagen decidió capturarla y publicarla en X. La repercusión ha sido tan grande que ha logrado convertir el programa de salidas terapéuticas de la UCI del Hospital del Mar de la ciudad en una iniciativa a la que admirar a nivel internacional.
"Me llamó la atención que era un equipo completo con cuatro personas y una de ellas, que no aparece en la foto, es una niña sosteniendo una sombrilla. El mar siempre me ha traído calma y realmente me identifiqué con ese momento porque fue el ese precisamente el motivo por el que salí de casa. Creo que la gente olvida que las cosas simples pueden traernos grandes beneficios", reflexiona a El HuffPost Tabasnik, que trabaja en una empresa tecnológica en la capital catalana.
La joven, asimismo, destaca que "a veces la naturaleza tiene el poder de brindar un profundo consuelo, incluso en tiempos difíciles" y describe la escena como "un símbolo de paz, conexión y esperanza, como si el simple hecho de ver el mar pudiera renovar fuerzas y traer un poco de alivio".
Como ella, millones de personas se han quedado boquiabiertos con esa idea y su tuit lleva más de tres millones de reproducciones y le han llegado mensajes de todas las zonas del planeta, especialmente desde Brasil.
La historia tras la foto
Detrás de esa imagen se esconde un programa de humanización de la unidad que, como relata a este periódico el doctor Joan Ramon Masclans, jefe del Servicio de Medicina Intensiva del hospital y decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Pompeu Fabra, surge en el año 2017 y que se ha convertido tras casi una década en una seña de identidad del hospital.
"Fue idea de una compañera y nació en los años 2017 y 2018. Empezamos como muy de puntillas a ver qué pasaba y con las máximas garantías de seguridad, salíamos con un equipo que parecía que iba a trasladar a alguien a la luna. Fuimos un poco viendo que con un número correcto de personas sanitarias y sin tener que armar un cirio se podía hacer de forma segura", explica Masclans, que lleva desde 2015 al frente de la unidad.
Desde su llegada, la UCI del Hospital del Mar ha avanzado en varios proyectos con los que humanizar la estancia de los pacientes. Más allá de estas salidas terapéuticas, varios días a la semana pueden recibir, si se dan las condiciones, visitas de sus mascotas o también existen actividades de musicoterapia.
Masclans explica que, cada vez más y a nivel internacional, "hace tiempo que pasamos de querer salvar vidas a querer salvar vidas y que estén después en las mejores contenciones posibles, a ahora querer salvar vidas y que sigan después en las mejores contenciones posibles y además hacérselo lo más fácil y lo más humano posible".

Incluso durante la pandemia, una vez se pasaron las primeras y peores olas, decidieron continuar con el programa: "Hubo un momento de la pandemia que no podían entrar familiares a la UCI y sí que podíamos sacar pacientes, así que pensamos que igual era el momento de sacarlos con todas las garantías de mascarilla, para que así se puedan reencontrar con estos pacientes. Desde entonces no hemos dejado de hacerlo".
En todos estos años, celebra Masclans, no han tenido ni una sola incidencia, ya que toman todas las medidas de seguridad y hasta tienen empresas colaboradoras que les suministran crema solar o gafas de sol. "Las salidas son de unos 30 minutos, aunque muchas veces te piden más tiempo y se suele hacer una o a veces dos al día", describe el sanitario, que afirma que los vecinos ya se han acostumbrado a vivir estas estampas, pero que los turistas o nuevos en la ciudad, como Rafaela, son los que más se sorprenden.
Además, estos paseos al mar suponen un esfuerzo extra para todo el personal sanitario de la UCI, pero es algo que hacen encantados al ver el resultado y la cara de felicidad de los pacientes.
"Sale un celador, uno o dos enfermeros y uno o dos médicos, todos interrumpen su actividad y los pacientes de ese facultativo los cogen el resto de compañeros, pero ellos ven que es muy beneficioso y son los que también proponen el sacar un paciente si está en condiciones, es decir que esté consciente, estable, que haya un acuerdo con su familia y que no lo pongamos en riesgo", relata. Los que están muy mal o a punto de salir a planta no se suelen beneficiar de este programa.
Un estudio para reflejar estas salidas
Gracias a ganar una beca de financiación pública, el Hospital del Mar está realizando un estudio pionero sobre cómo afecta estas salidas a los pacientes que están ingresados en la UCI.
"Le pasamos a los enfermos cuestionarios sencillos antes y después de salir y les tomamos unas muestras de saliva antes y después para ver si hay cambios en los metabolitos de estrés y de bienestar. Estamos en fase de procesar los datos y las muestras de los 100 pacientes analizados y en pocos meses tendremos los datos que demuestren la hipótesis de que vuelven más relajados, como si se les hubiera inyectado un poco de vida", explica Masclans.
Esa investigación, además, consta de tres ramas. La primera que es la de los pacientes que salen al exterior a ver el mar; una segunda con pacientes que se quedan en la UCI de manera común y un tercer grupo saldría a través de la realidad virtual. "Gracias a unas gafas hemos grabado con una empresa la salida de un box, cómo va por el pasillo, sale del hospital y llega al paseo marítimo. Así lo ven. Nuestra impresión es que lo mejor es sacarlos, pero que si no se puede la realidad virtual también ayuda", explica el jefe de la unidad.
A falta de obtener los resultados, se muestra confiado en que el estudio ratifique esas sensaciones que tienen. De momento, siguen haciendo esas pequeñas excursiones: "Lo único que nos haría replantearnos es que van a peor y están más tristes, pero es que ya ves que no ocurre. Hemos hecho ya estudios pilotos parecidos con los programas de musicoterapia y animales terapéuticos y han sido favorables y este también lo será". Tiene más dudas sobre la realidad virtual, aunque también es optimista: "Mi impresión es que será también positiva, pero menos potente que el hecho de sacarlos".

Historias que ponen la piel de gallina
Durante todos estos años han vivido numerosas historias de pacientes que les han emocionado a ellos. Masclans pone varios ejemplos que son la radiografía perfecta de lo que significan estas salidas.
"Una madre se encontró por primera vez con su hijo recién nacido ahí, ya que tras dar a luz empeoró y tuvo que entrar a la UCI sin conocer a su hijo. Era en época de las últimas olas de la pandemia y pensamos que por seguridad el niño no podía entrar en la UCI, así que lo que hicimos fue sacar la madre al Paseo Marítimo y allí salió con el marido y con el otro hijo. Entonces, las matronas le pusieron el bebé encima y pudo estar un rato con el bebé. Son imágenes que se te quedan en la retina y valen la pena", se emociona.
También recuerda el caso de una paciente que bailaba y que tuvo una enfermedad que le obligó a estar en la UCI bastante tiempo: "El grupo de baile nos pidió hacer un baile con de 15-20 minutos en el paseo. Cuando fuimos, ella estaba cogida la mano de su pareja girando la cama y el grupo bailando a su alrededor con música".
Son algunos casos de un programa único en el mundo y que, gracias a tuits y a mensajes como el de Rafaela, ha logrado un alcance a nivel internacional y a ser admirado en los cinco continentes.

