El yate de la heredera de Walmart es tan grande que tuvo que salir marcha atrás de Puerto Banús: la maniobra que bloqueó el puerto y se convirtió en espectáculo en Marbella
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El yate de la heredera de Walmart es tan grande que tuvo que salir marcha atrás de Puerto Banús: la maniobra que bloqueó el puerto y se convirtió en espectáculo en Marbella

El megabarco de Nancy Walton Laurie tuvo que realizar una precisa maniobra para poder sacar sus 67 metros de eslora del puerto. 

El megayate de la multimillonaria estadounidense es tan grande que tuvo que realizar una maniobra especial para dejar el Puerto Banús.getty images

Los turistas que paseaban por Puerto Banús se encontraron con una escena poco habitual: un gigantesco barco de 67 metros avanzando lentamente... marcha atrás. La maniobra, realizada para abandonar el puerto deportivo de Marbella, obligó a detener temporalmente el tráfico marítimo mientras decenas de curiosos grababan el momento con sus teléfonos móviles. 

El protagonista no era un superyate convencional, sino Kalm, el buque de apoyo de la multimillonaria estadounidense Nancy Walton Laurie, heredera del imperio de Walmart

Su enorme tamaño hacía imposible girar dentro de las instalaciones, por lo que la tripulación tuvo que sacar la embarcación completamente marcha atrás hasta alcanzar aguas abiertas.

Una maniobra de gran precisión

La salida de Kalm llamó la atención de numerosos visitantes que presenciaban la escena desde los muelles de Puerto Banús.

El barco tuvo que retroceder lentamente por el estrecho canal de salida del puerto, ocupando durante varios minutos la única vía navegable disponible y obligando al resto de embarcaciones a esperar su turno.

Aunque la maniobra parecía espectacular desde tierra, detrás había una compleja operación náutica.

Gobernar un barco de más de 67 metros en marcha atrás resulta mucho más complicado que hacerlo hacia delante. La dirección responde de forma diferente y elementos como la gran superestructura, la plataforma para helicópteros o la grúa instalada en cubierta aumentan el efecto del viento sobre la embarcación. 

Aun así, los potentes propulsores laterales y las hélices gemelas permitieron a la tripulación completar la salida con total seguridad. 

Un barco que no está pensado para el lujo... sino para hacerlo posible

A diferencia de los grandes yates que suelen ocupar los titulares, Kalm no fue construido para alojar invitados. Su función consiste en apoyar al gigantesco superyate Kaos, propiedad también de Nancy Walton Laurie y valorado en unos 300 millones de dólares.

Mientras Kaos se dedica casi exclusivamente al alojamiento y al ocio de sus invitados, Kalm transporta todo aquello que hace posible ese nivel de lujo.

A bordo viajan helicópteros, embarcaciones auxiliares, motos acuáticas, equipos de submarinismo, talleres de mantenimiento, combustible, piezas de repuesto y parte de la tripulación especializada.

Un auténtico gigante del mar

Construido en 2014 por el astillero neerlandés Damen Shipyards Group, Kalm mide 67,15 metros de eslora. Su casco está fabricado en acero y la superestructura combina acero y aluminio para ofrecer una gran resistencia.

Esta "bestia" está impulsada por cuatro motores diésel MTU de unos 3.000 caballos de potencia cada uno, suficientes para alcanzar velocidades próximas a los 22 nudos

Además, dispone de una autonomía cercana a las 8.700 millas náuticas, lo que le permite realizar largas travesías sin necesidad de repostar.

Helipuerto, centro médico y hasta una cámara de descompresión

El equipamiento del barco es más propio de una base logística que de un yate tradicional.

Entre sus instalaciones destacan el helipuerto certificado para aeronaves de hasta cinco toneladas, los sistemas de repostaje para helicópteros, una grúa de gran capacidad para embarcar lanchas, vehículos o sumergibles, un centro de buceo profesional, una cámara hiperbárica de descompresión, y una unidad médica preparada para atender emergencias en alta mar.

Todo ello convierte a Kalm en una plataforma capaz de apoyar expediciones de larga duración lejos de cualquier puerto.

Antes perteneció a Gabe Newell y Mark Zuckerberg

La historia de este barco también resulta llamativa. Cuando salió del astillero fue bautizado como Dapple y prestó servicio al yate del empresario Gabe Newell, cofundador de Valve Corporation.

Posteriormente lo adquirió Mark Zuckerberg, que lo rebautizó como Wingman para acompañar a su superyate Launchpad durante viajes por el Mediterráneo, el Ártico y la Polinesia Francesa.

En 2025 pasó a formar parte de la flota de Nancy Walton Laurie, que le dio su nombre actual.

El compañero inseparable del megayate Kaos

La existencia de Kalm responde a una tendencia cada vez más habitual entre los propietarios de los mayores superyates del mundo. En lugar de seguir aumentando el tamaño del barco principal, optan por incorporar un segundo buque encargado de transportar todos los equipos técnicos y de ocio.

Gracias a ello, Kaos, de 110 metros de eslora, puede dedicar prácticamente todo su espacio a los invitados. El megayate dispone de suites para 31 huéspedes, además de piscina, spa, gimnasio, cine, salón de belleza, club de playa y un exclusivo bar inspirado en los clubes londinenses.

Mientras Kaos suele atraer todas las miradas allí donde atraca, esta vez fue Kalm quien acaparó el protagonismo. Su lenta salida marcha atrás de Puerto Banús terminó convirtiéndose en uno de los momentos más comentados entre quienes paseaban por el puerto deportivo marbellí, demostrando que incluso el barco encargado de trabajar entre bastidores puede convertirse, por unos minutos, en la principal atracción.

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Redactor de El HuffPost. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Valladolid y Máster en Comunicación Corporativa en ESERP, ha trabajado como redactor, editor y coordinador en Grupo Merca2, así como redactor en Infodefensa y Business Insider, además de colaboraciones en otros medios y blogs como Wall Street International o La Voz del Basket. También realiza críticas de cine desde hace años.

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