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En la última isla-prisión de Europa, sin muros ni alambradas, los presos elaboran un vino que se vende a 90 euros la botella: "No nos toca juzgarlos otra vez"

En la última isla-prisión de Europa, sin muros ni alambradas, los presos elaboran un vino que se vende a 90 euros la botella: "No nos toca juzgarlos otra vez"

Los presos destinados a los viñedos cobran a 12'40 euros la hora de trabajo.

Viñedos del penal de la Isla de Gorgona (Italia)
Viñedos del penal de la Isla de Gorgona (Italia)Laura Lezza vía getty images

Si un vino cuesta 90 euros la botella es fácil pensar que estamos hablando de una pieza mayor. Sea por una cosecha histórica, una uva especialmente cuidada, unas características específicas en su tratamiento... o el más difícil aún: el origen de sus 'responsables', tiene que haber algo que lo haga especial.

Si hablamos de vino italiano se vienen a la cabeza numerosos nombres y tipos. Quizás a ninguno se le aparezca la imagen del vino de Gorgona... originario de su islote-prisión. Porque este caldo está cultivado por los propios presos residentes en la colonia penal. 

Allí, los reclusos que ya se acercan al final de sus condenas trabajan como jornaleros agrícolas en  un proyecto dirigido por uno de los principales enólogos de Italia. Se trata de Lamberto Frescobaldi

Él fue el único en aceptar una oferta del todo extraña. En agosto de 2012, a apenas semanas de la vendimia de septiembre, el director de la prisión de Gorgona mandó un correo a los viticultores más destacados de la región. ¿El objetivo? Que alguno se hiciera cargo de la dirección de un viñedo plantado en 1999 y trabajado por los presos, como detalla Le Monde en un reportaje. 

Aquel vino, cuenta el periodista, no pasaba de mediocre y las viñas presentaban un estado francamente mejorable. Lamberto Frescobaldi aceptó el reto para ampliar su emporio vitivinícola. Lo hizo por "tres razones".

"Primero, la ubicación excepcional, porque me encantan los viñedos incluso más que el vino. Luego, la historia única de Gorgona. Finalmente, el proyecto en sí, que también se centra en la educación de los presos", explica a Le Monde. 

En absoluto se trata de trabajos forzados, se lanzan a dejar claro los responsables del proyecto. "Nuestra misión es que cada recluso pueda encontrar trabajo al salir de prisión", señala Santina Savoca, la actual directora del centro penitenciario. 

Los presos destinados a los viñedos cobran a 12'40 euros la hora de trabajo, bien en el campo o bien en la bodega., para dar forma a un vino que ha pasado a ser muy cotizado en el gran mercado de la enología.

"Los presos ya han sido juzgados. No nos corresponde juzgarlos de nuevo", expone a su vez Frescobaldi, que se retrotrae a la "tradición toscana de la redención", como ya ocurriera en el siglo XVIII. "En 1786, el Gran Ducado de Toscana fue el primer estado del mundo en abolir la pena de muerte [aunque se restableció en 1790]", presume acto seguido, junto a la acotación hecha por el diario francés. 

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