Siria, 29 años, paga 700 euros por una habitación sin derecho a salón y no está en Madrid: "Es lo más parecido al infierno"
"Tengo trabajo, aval y referencias, pero no consigo un piso".

La dificultad para acceder a una vivienda no es un problema exclusivo de ciudades como Madrid o Barcelona. Siria, una joven de 29 años que vive en Vitoria-Gasteiz, ha hecho pública su situación para denunciar las dificultades que asegura estar encontrando para alquilar un piso, pese a tener trabajo, aval bancario y un historial de pagos sin incidencias. "Pago 700 euros por una habitación compartida. Es lo más parecido al infierno que se me ocurre", afirma en un vídeo publicado en su perfil de TikTok @siriabouker.
Siria explica que vive en un piso compartido situado entre el Parque Norte y el Casco Viejo de Vitoria. Cuando entró en la vivienda, junto a su pareja, pagaban 650 euros por una habitación y el piso contaba con un salón de uso común.
Sin embargo, asegura que, pocos meses después, el propietario realizó una reforma para convertir el salón en otra habitación de alquiler. Actualmente, el piso tiene cinco habitaciones, todas ocupadas por parejas, y el alquiler de su habitación ha subido hasta los 700 euros mensuales. "No es lo mismo vivir en un piso compartido con salón que sin salón. Vives entre cuatro paredes literalmente", lamenta

"Tengo trabajo, aval y referencias, pero no consigo un piso"
La joven explica que lleva más de un año buscando una vivienda para independizarse, pero asegura que, a pesar de cumplir con los requisitos económicos habituales, no logra cerrar ningún alquiler. Cuenta que dispone de trabajo estable, referencias de alquiler, aval bancario e incluso se ha ofrecido a entregar varios meses de fianza por adelantado. "Puedo pagar el alquiler, tengo aval y ahorros, pero no consigo acceder a ninguna vivienda", afirma.
Otro de los episodios que más le afectó ocurrió cuando estaba a punto de firmar el contrato de un piso. Explica que había realizado incluso la transferencia inicial y que el contrato iba a tener una duración de cinco años. Sin embargo, asegura que la propietaria cambió de opinión cuando supo que tenía una hija pequeña. "Me dijo que entonces no me alquilaba el piso", relata.

Un llamamiento para encontrar una vivienda
Además de denunciar el elevado precio de la habitación en la que vive, y criticar que algunas de las condiciones pactadas inicialmente no se hayan cumplido, —como que en el contrato figuraba el uso del salón como una zona común— también detalla que en ese mismo contrato se mencionaba un servicio de limpieza periódico que, según cuenta dejó de prestarse.
Cuando trasladó estas quejas por correo electrónico, asegura que la respuesta fue invitarla a abandonar la vivienda si no estaba conforme. La joven reconoce que esta situación le está generando una gran ansiedad y asegura que pasa horas buscando pisos en portales inmobiliarios. Por ello, ha querido hacer pública su historia como un llamamiento de ayuda. "Si alguien de Vitoria o de los alrededores quiere alquilar su piso a una persona responsable que paga todos los meses, aquí estoy", concluye.
