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Encuentran el coche robado del abuelo a 1.500 kilómetros a distancia y empieza la batalla contra la compañía de seguros

Encuentran el coche robado del abuelo a 1.500 kilómetros a distancia y empieza la batalla contra la compañía de seguros

El hombre asegura haber aprendido una dolorosa "lección".

Imagen de recurso de un coche policía francés
Imagen de recurso de un coche policía francésSTEPHANE MOUCHMOUCHE vía getty images

Ismo Puurtinen tuvo que sufrir cómo le robaban su coche casi a las puertas de su casa hace ya tiempo. A sus 60 años y tras recuperarse de una grave lesión de tobillo que le obligó a tener que comprarse un automático, unos ladrones se llevaron su Renault Kadjar enfrente de su domicilio en Francia.

Su historia la recoge la cabecera finlandesa Ilta-Sanomat. Un buen día, el hombre de nacionalidad finlandesa vio que el coche no estaba donde él lo había aparcado. Se abrió entonces una 'pelea' con su aseguradora, que insistía en la necesidad de presentar una denuncia en comisaría.

Este ciudadano lo hizo. Al poco tiempo llegaron las noticias más locas. Primero, la policía le preguntó si él se encontraba en una localidad situada a unos 10 kilómetros de su casa, en Cannes, donde se había captado el rastro electrónico del vehículo. Extrañado, el propietario respondió obviamente que no. La investigación tenía que seguir.

Poco después, otra llamada policial para preguntar a Ismo si se había desplazado a Montenegro, nada menos que a 1.500 kilómetros de distancia de su casa francesa. Obviamente tampoco, respondió él. Lo extraño es que el coche fue hallado en este país balcánico.

Puurtinen denuncia que no le permitieron recuperar su coche, ni siquiera recibió información de cómo se encontraba el vehículo, dilatando un proceso tedioso, lamenta años después.

La compañía de seguros planteó una posible indemnización, pero marcó unos requisitos que disgustaron a este propietario. Primero, le exigió que enviara las llaves del coche y después un certificado de matriculación antes de hacer cualquier 'oferta', algo que terminó aceptando a regañadientes.

Meses después, llegó esa oferta, unas "condiciones absolutamente ridículas" para Puurtinen, que al menos pudo compensar la pérdida con otro seguro complementario habitual en Francia. Una dolorosa "lección" que asegura haber aprendido tras la experiencia.