Este fuerte construido en 1893 es uno de los más grandes del mundo, con 44.000 metros cuadrados enterrados a 17 metros bajo tierra
Una de las fortalezas más espectaculares de Europa.
Pocas construcciones militares de finales del siglo XIX siguen impresionando tanto como el Fuerte de Mutzig. Situado en el departamento francés del Bajo Rin, este gigantesco complejo subterráneo comenzó a construirse en 1893 y, más de un siglo después, continúa siendo una de las fortalezas más grandes jamás levantadas.
Con una superficie de 254 hectáreas, medio centenar de edificios y 44.000 metros cuadrados excavados entre 15 y 17 metros bajo tierra, el recinto fue concebido para resistir largos asedios y proteger la frontera del entonces Imperio Alemán. Su magnitud era tal que podía albergar a 7.000 soldados durante varios meses sin necesidad de abandonar sus galerías.
Según recoge el medio francés France 3 Régions, recorrer el fuerte por completo requiere alrededor de cuatro días y medio. Sin embargo, la parte abierta al público permite descubrir en unas dos horas y media una de las obras de ingeniería militar más innovadoras de su época.
Una fortaleza pionera en tecnología militar
La construcción del Fuerte de Mutzig fue ordenada por el emperador Guillermo II tras la anexión alemana de Alsacia y Lorena en 1871. El objetivo era impedir una posible ofensiva francesa sobre la llanura alsaciana mediante una fortaleza prácticamente inexpugnable.
Su diseño incorporó avances inéditos para finales del siglo XIX. Fue el primer fuerte del mundo construido con hormigón, blindado y completamente electrificado, un logro tecnológico que lo convirtió en un referente de la ingeniería militar de la época.
El complejo contaba con cuatro centrales eléctricas independientes, 18 generadores, un avanzado sistema de ventilación, teléfonos, radio, 16 cocinas, seis panaderías, un hospital, dormitorios y cuatro pozos de agua. Incluso, según explica el presidente de la asociación Fort de Mutzig, Bernard Bour, las primeras pruebas de radio se realizaron allí en 1898.
Una ciudad subterránea preparada para resistir
Además de sus impresionantes instalaciones, el fuerte disponía de 22 cañones pesados, torretas de obuses, posiciones para ametralladoras y numerosos sistemas defensivos distribuidos por todo el recinto.
Durante la Primera Guerra Mundial, el ejército francés nunca intentó asaltarlo. Para Bernard Bour, esta ausencia de ataques demuestra precisamente la eficacia disuasoria de la fortaleza, concebida para hacer inviable cualquier ofensiva enemiga.
Tras la guerra, Francia ocupó el complejo y aprovechó muchas de sus innovaciones para desarrollar posteriormente la Línea Maginot. Sin embargo, el desarrollo de la aviación militar acabó restando eficacia a este tipo de fortificaciones y, en 1946, parte del fuerte fue abandonada por el ejército francés.
Un lugar para conocer la historia de Europa
En la actualidad, una parte del Fuerte de Mutzig permanece como instalación militar de acceso restringido, mientras que otra puede visitarse gracias al trabajo de los voluntarios que han restaurado el recinto durante más de cuatro décadas.
En 2024, la zona visitable fue adquirida por el consejo intermunicipal de la región de Molsheim-Mutzig con el objetivo de mejorar las instalaciones y potenciar el turismo cultural.
Actualmente, los visitantes pueden recorrer un circuito de unos dos kilómetros que atraviesa galerías subterráneas, estrechos pasillos y más de 200 escalones, una experiencia que permite descubrir una de las fortalezas más espectaculares de Europa y comprender el papel que desempeñó en la historia del continente.