Europa tira millones de patatas mientras llegan las más baratas de China e India: los agricultores denuncian la competencia desleal que enfada al campo español
Vuelve una vieja y triste imagen al sector primario.
Pocas imágenes resumen mejor el hastío de un sector que el de agricultores tirando (o regalando) sus frutos a modo de protesta por la inviabilidad de mantener sus cultivos. España y otros países de la UE conocen bien esta escena, que ahora se repite con las patatas como protagonistas.
En Europa en estos momentos sobran patatas. Según demuestra una investigación de The New York Times, hay un excedente de cinco millones de toneladas de la patata corriente, la de freír.
Hoy por hoy, Bélgica sufre ese problema en los mercados. Si hace apenas tres años una tonelada métrica de patata para freír se podía vender a unos 600 euros, en la actualidad su valor es nulo. Tanto es así que el agricultor belga Kris D'haeyere cuenta que ofreció vender su inmensa reserva por apenas dos euros la tonelada. Y ni así pudo colocarlas.
La protesta del sector y especialmente del sector belga no es nueva, precisamente. Hace meses, los agricultores ya llenaron la mítica Grand Place de Bruselas de patatas como medida de queja contra el pacto comercial entre la UE y Mercosur, que deja en peor situación a numerosos productores del sector primario.
Ahora el motivo es el bloqueo absoluto del mercado de un producto clave para la economía belga. Porque golpea a varios países de la UE, pero especialmente a Bruselas.
A la cadena de problemas se le suma ahora el bloqueo provocado por la guerra en Irán. Aparte del bloqueo en sí, el conflicto ha disparado los costes de la energía, por lo que a producción es cada vez menos rentable, algo a lo que añadir otro encarecimiento, el de los fertilizantes. Muchos de ellos no pueden salir del Golfo y los que llegan al mercado europeo lo hacen a precio de oro.
Frente a estos inconvenientes surgen otros mercados con menos exigencias regulatorias, como los de India o China, que pueden ofrecer productos más 'competitivos' en el mercado, dañando aún más al tocado campo europeo, que venía dando cada vez menos beneficios.