Giro histórico en Alemania: recula en sus objetivos climáticos con una nueva ley de calefacción que elimina la obligación del 65% de renovables y posterga la transición hasta 2040
Los sistemas de calefacción de gasóleo y gas se seguirán permitiendo durante más tiempo.
Alemania acaba de dar uno de los mayores giros de los últimos años en política climática europea. El Gobierno alemán ha aprobado una profunda reforma de la polémica ley de calefacción que elimina una de las medidas estrella de la transición energética impulsada durante la última legislatura: la obligación de que los nuevos sistemas de calefacción funcionen con al menos un 65% de energías renovables.
La decisión, aprobada por el gabinete alemán tras meses de negociaciones internas, supone además un alivio para millones de propietarios y un importante cambio político respecto al rumbo climático que había marcado Berlín.
La nueva normativa, impulsada por la ministra de Construcción Verena Hubertz, del SPD, y la ministra de Economía Katherina Reiche, de la CDU, elimina las prohibiciones automáticas y apuesta por un modelo más flexible.
En la práctica, Alemania permitirá seguir instalando sistemas de calefacción de gas y petróleo durante muchos más años, siempre que incorporen progresivamente combustibles más sostenibles.
Adiós al polémico requisito del 65% renovable
La reforma desmantela uno de los puntos más controvertidos de la anterior Ley de Energía en Edificios, que obligaba a que los nuevos sistemas de calefacción funcionaran desde el principio con al menos un 65% de energías renovables.
Aquella norma provocó una enorme contestación política y social en Alemania por el elevado coste que suponía para millones de viviendas, especialmente por la necesidad de instalar bombas de calor.
Ahora el Gobierno alemán cambia completamente el enfoque. A partir de 2029, los nuevos sistemas de calefacción de gas y petróleo podrán seguir instalándose, aunque deberán incorporar gradualmente una mayor proporción de biometano, bioaceite u otros combustibles considerados más sostenibles. Ese porcentaje aumentará progresivamente hasta alcanzar el 60% en 2040.
Alemania elimina la prohibición total prevista para 2045
El cambio más simbólico quizá sea otro: desaparece la prohibición total de las calefacciones fósiles prevista originalmente para 2045. La legislación anterior establecía que las calderas alimentadas exclusivamente con combustibles fósiles no podrían seguir utilizándose más allá del 31 de diciembre de 2044.
La nueva ley elimina directamente este límite. El Gobierno alemán insiste en que mantiene intacto el objetivo nacional de neutralidad climática para 2045 recogido en la Ley de Protección Climática de Alemania, pero flexibiliza enormemente el camino para llegar a él.
El Gobierno promete ahorro de miles de millones
Katherina Reiche defendió la reforma asegurando que ofrece “certeza en materia de planificación” para propietarios y empresas. “Se eliminarán las sustituciones o prohibiciones obligatorias de sistemas de calefacción”, explicó en declaraciones publicadas en Reuters.
Según el Ejecutivo alemán, la reforma permitirá ahorrar unos 5.100 millones de euros anuales a los ciudadanos y alrededor de 2.300 millones a las empresas. Las bombas de calor seguirán subvencionadas y continuarán siendo una de las tecnologías prioritarias, pero el Gobierno quiere ampliar las alternativas disponibles, incluyendo sistemas modernos de gas, petróleo o calefacción con pellets de madera.
El problema: el combustible "verde" todavía es escaso y caro
La gran incógnita gira ahora alrededor de la llamada “escalera biológica”, el mecanismo que obliga a incorporar progresivamente combustibles más sostenibles a los sistemas fósiles. El propio texto legal reconoce un problema importante: actualmente no existen suficientes cantidades de biometano y bioaceites para cubrir toda la demanda futura, y además sus precios siguen siendo elevados.
Por eso la ley prevé medidas para proteger a los inquilinos frente a aumentos excesivos en las facturas energéticas. A partir de 2028, los costes derivados del precio del CO₂ y de las redes de gas se repartirán a partes iguales entre propietarios e inquilinos.
La industria aplaude, los ecologistas hablan de "traición climática"
La reforma se ha recibido como alivio por gran parte de la industria alemana. La Federación de Industrias Alemanas aseguró que la nueva ley aporta claridad y reduce la incertidumbre que estaba paralizando inversiones y decisiones en el sector de la construcción y la calefacción.
“La fiabilidad es crucial para el éxito”, defendió la patronal. Pero los grupos ecologistas reaccionaron con dureza. Fridays for Future y otros colectivos se manifestaron frente a la Cancillería alemana acusando al Gobierno de “enterrar” los objetivos climáticos del país.
Para los activistas, la reforma supone una marcha atrás histórica en plena crisis climática y debilita gravemente la transición energética alemana.
El cambio alemán refleja además un fenómeno cada vez más visible en Europa: el desgaste político de algunas medidas climáticas consideradas demasiado costosas o impopulares. Incluso en la mayor economía europea empieza a suavizar sus objetivos climáticos, el debate sobre hasta dónde puede llegar realmente la transición ecológica entra en una nueva fase.