Jackson, joven, logra una fusión nuclear en su cuarto y el FBI llama a su puerta: "Por suerte, seguí siendo un hombre libre"
Actualmente, desarrolla su talento científico en laboratorios especializados en inteligencia artificial.
Los hay de letras y los hay de ciencias, pero algunos llevan sus aficiones por esta materias demasiado lejos, ya en tempranas edades. Es lo que le sucedió a Jackson Oswalt, un adolescente natural de Memphis, Tennessee, que a la tierna edad de 12 de años se convirtió en la persona más joven en realizar una fusión nuclear. Todo ello desde su habitación.
Ahora, ya cumplidos los 19 años, recuerda esta hazaña que sorprendió y mucho a la comunidad científica. El joven, que cuando realizó la proeza estaba a punto de cumplir los 13 años, era un gran aficionado a los videojuegos, pero comprobó que eso no le iba a reportar un beneficio a largo plazo: "No habrá significado gran cosa", comenta, tal y como recoge el medio griego L'EnerGeek.
Exploración de nuevos horizontes
Con esas conclusiones, decidió abrirse a nuevas experiencias y proyectos a través de la ciencia. Sus aspiraciones fueron altas y se lanzó a construir un reactor de fusión de demostración, un dispositivo que produce plasma sin llegar a la fusión completa. La técnica, depurada, consistió en ensamblar perfectamente una cámara y una bomba de vacío, un transformador de neón y un convertidor CA-CC casero.
El proyecto, que presentó en una feria de ciencias de su centro de estudios, no logró la fusión completa, pero tal fue la hazaña científica que el FBI llamó a su puerta.
El FBI se interesa por el proyecto
Un sábado por la mañana, recuerda, varios agentes de la principal agencia de investigación criminal y de inteligencia del Departamento de Justicia de EE. UU se personaron en su casa conscientes de lo que había conseguido para comprobar los posibles riesgos nucleares que suponía un proyecto de tal calibre, más si había hecho en una habitación.
Tras hacer las comprobaciones pertinentes con un contador Geiger, que permite verificar si los niveles de radiación suponían un peligro para las personas del vecindario, concluyeron que todo estaba en orden: "Por suerte, seguí siendo un hombre libre", comentaba Oswalt.
Actualmente, Oswalt desarrolla todo su potencial científico en Midjourney, un laboratorio especializado en inteligencia artificial y hardware. Él es un ejemplo más de los pequeños genios que hay en el mundo y que, con el apoyo familiar y la explotación de sus habilidades en un entorno sano, pueden alcanzar grandes metas. Y es que, como se suele decir, el cielo es el límite, no se pongan trabas al talento.