Jonathan Haidt, psicólogo social: "En cinco años miraremos esta época como si hubiéramos repartido cigarrillos a niños de 8 años"
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Jonathan Haidt, psicólogo social: "En cinco años miraremos esta época como si hubiéramos repartido cigarrillos a niños de 8 años"

Pasan demasiadas horas al día en redes sociales sacrificando sueño, lectura, ejercicio físico y contacto social presencial.

Un chico joven debajo de una manta por la noche en su cama utilizando el movil.Getty Images

Las redes sociales han revolucionado la forma en que el mundo se comunica, aprende y trabaja. Para millones de personas representan una herramienta de innovación, creatividad e incluso una fuente de ingresos. Sin embargo, para el psicólogo social Jonathan Haidt, en el caso de los menores es alarmante. 

“Dentro de cinco años recordaremos esta época como si hubiéramos repartido cigarrillos a niños de ocho años”, advierte, en referencia al acceso masivo de adolescentes a plataformas digitales sin apenas restricciones o supervisión. 

Aunque puedan parecer inofensivas, múltiples estudios sostienen que las redes sociales generan patrones de uso similares a las adicciones clásicas. Investigaciones como las de la Chicago Booth School of Business apuntan a que su capacidad de generar dependencia es equiparable —e incluso superior— a la del alcohol o el tabaco. 

Los más adictos

Según el Colegio de Médicos de Zaragoza los adolescentes son quienes más horas pasan frente a la pantalla por ocio: más de seis horas diarias los fines de semana a los 14 años y más de siete a partir de los 15. 

Esto tiene graves consecuencias en su salud, de hecho, el riesgo de que ese uso derive en problemas alcanza el 11% entre los 15 y los 24 años, disminuyendo de forma drástica con la edad. Por ejemplo, según un informe elaborado por Alianza por el Sueño, el uso de pantallas sin control contribuye al insomnio adolescente.

Los datos comparativos realizados por el Ministerio de Sanidad son igualmente contundentes: frente a un riesgo de 20 puntos asociado a borracheras, el uso adictivo de internet alcanza 26. El consumo de cannabis se sitúa en 15 puntos, mientras que la adicción a redes llega a 18. Incluso el riesgo de fumar a diario (7 puntos) queda por debajo del de engancharse a las pantallas.

El impacto en la atención de los adolescentes

En su libro Generación ansiosa, Haidt señala directamente a Instagram como principal responsable del deterioro de la salud mental en chicas adolescentes. Tras su adquisición por Facebook en 2012, la plataforma se popularizó entre jóvenes, coincidiendo con un aumento de ansiedad y autolesiones.

Según el psicólogo, la dinámica cambió radicalmente: de conversaciones privadas y relaciones más íntimas se pasó a la exposición constante y la evaluación pública a través de “me gusta”. “Se convirtieron en gestoras de su marca personal 24 horas al día”, explica en una entrevista con el medio francés Le Figaro.

Según Haidt, los reels de Instagram o el formato de TikTok —que se basa en vídeos cortos— están deteriorando la concentración. Muchos jóvenes pasan demasiadas horas al día en estas aplicaciones, sacrificando sueño, lectura, ejercicio físico y contacto social presencial. 

Privacidad y democracia en la era digital

Las críticas a medidas como prohibir las redes sociales a los menores de 16 años se centran en la privacidad y en los posibles excesos del control de identidad. Haidt responde que las plataformas ya recopilan enormes volúmenes de datos personales y que existen soluciones técnicas, como verificaciones de edad anónimas basadas en blockchain —una tecnología de registro digital descentralizada, transparente y sin intermediarios—.

Para Haidt, la conclusión es clara: la generación actual es la primera en atravesar la pubertad con “un portal en el bolsillo” que los transporta a un universo alternativo adictivo e inestable. La pregunta, dice, no es si habrá límites, sino cuándo. Y cuando lleguen, muchos se preguntarán cómo fue posible tardar tanto.

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