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No las fabrican, las cultivan: esta pareja inglesa 'cría' sillas directamente de la tierra, sin clavos ni pegamento, en hasta 12 años

No las fabrican, las cultivan: esta pareja inglesa 'cría' sillas directamente de la tierra, sin clavos ni pegamento, en hasta 12 años

Se trata de un proyecto de biodiseño que consiste en un huerto en el que estos objetos, que venden a 80.000 euros toman forma a medida que crecen los árboles.

Una imagen del huerto en el que crecen las sillas de los Munroe, en Inglaterra.

En Derbyshire, Inglaterra , los muebles no se cortan, ensamblan ni pegan: se siembran y cultivan. Gavin y Alice Munro han transformado una pequeña parcela en el llamado "Huerto de Sillas ". Se trata de un terreno en el que las sillas crecen directamente de la tierra. Es un proceso de biodiseño en el que se tarda hasta 12 años en crear una sola pieza y que da como resultado esculturas vivas, libres de clavos y pegamento. Además, ya se venden en el mercado del arte contemporáneo por precios que rondan los 90.000 dólares (unos 80.000 euros), según han contado al Washington Post.

Gavin Munro se inspiró en las vivencias de su infancia para idear este proyecto. A los 7 años, debido a largas estancias en el hospital para el tratamiento de la escoliosis y el síndrome de Klippel-Feil, el niño pasaba el tiempo observando los bonsáis del jardín familiar. Uno de ellos, de crecimiento irregular, adquirió la forma de un trono. Años después, mientras estudiaba diseño de muebles, esa imagen se combinó con una profunda crítica de los métodos de producción contemporáneos. 

A Munro le pareció entonces absurdo el sistema que utiliza la industria para crear sillas, es decir, talando árboles que han crecido durante décadas, reducirlos a fragmentos y pegarlos para darles forma, lo que tiende a aflojarse con el tiempo. Su reflexión dio lugar a un cambio de paradigma : dar forma al árbol directamente durante su crecimiento natural para crear objetos sólidos y atemporales.

La producción de estos "muebles vivos" fue iniciada con su esposa Alice, experta en horticultura) y consiste en usar técnicas agrícolas ancestrales como el desbroce, el injerto y el tejido, para crear estas sillas. El ciclo de producción comienza plantando un retoño (sauce, roble, fresno o cerezo) y dejándolo enraizar sin ser molestado durante unos 5 años. Luego, la planta se poda hasta el tocón. Esto estimula la producción de nuevos brotes, aún extremadamente flexibles, que se guían alrededor de una estructura que recuerda a una silla invertida. Se eliminan las ramas innecesarias, mientras que otras se injertan para formar una única estructura de soporte. 

Así que los Munro no utilizan clavos ni pegamento, sino que simplemente realizan pequeñas incisiones precisas en la corteza para indicar la dirección del crecimiento. El crecimiento completo tarda de seis a doce años, seguido de un año completo de secado en interiores y un lijado cuidadoso.

Pero lograr estas "silla huerto" les llevó varias décadas de pruebas y fracasos. Los primeros experimentos, iniciados en 2006, se vieron frustrados por la escasa luz solar y los rebaños de vacas que pisoteaban las plántulas. El punto de inflexión llegó en 2008 con el alquiler de un nuevo terreno y la plantación de 3.000 árboles. Debido al clima variable del Reino Unido y a errores cometidos por el camino, los Munros han producido aproximadamente 15 prototipos hasta la fecha

Sin embargo, este pequeño número ya ha atraído la atención del mundo del diseño: las sillas se han exhibido en Asia y Estados Unidos, y un ejemplar ha sido adquirido por la colección permanente del Museo de Arte Moderno de San Francisco y otras piezas se han vendido a coleccionistas privados a través de galerías londinenses.

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Soy redactora en HuffPost España, donde escribo de temas sociales y estilo de vida.

 

Sobre qué temas escribo

Hablo cada semana sobre varios temas en los que nos aporta una nutricionista sus consejos para llevar una vida saludable, sigo los temas de okupaciones en todo el mundo e intento reflejar cómo los problemas y las buenas noticias nos afectan ya de forma global con ejemplos de casos de particulares y poniendo el foco en especial en estudios científicos que demuestren todos los avances que estamos viviendo.

 

Mi trayectoria

Estudié Periodismo en la Universidad Complutense e hice el Máster de Periodismo de la UAM/ELPAÍS, así como el de desarrollo de directivos de PRISA y el IESE. He sido jefa de diversas secciones en EL PAÍS, después, directora de comunicación en diversos organismos, pero, sobre todo, lo que me gusta es escribir. Por eso estoy aquí, para contar historias y buscar temas exclusivos para los lectores. Antes de todo esto, mi especialidad fue durante años la educación. Soy madrileña, de padre catalán y abuelos vascos y de las dos castillas, por lo que me siento de toda España y no entiendo tanta confrontación. Y, sobre todo, me considero muy europea. He recibido el Premio de Periodismo de la Fundación Conocimiento y Desarrollo, así como el Premio de Periodismo Educativo Esteban Barcia. He escrito un par de libros sobre El papel de los padres en el éxito escolar de los hijos.

 


 

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