Un turista salta a las turbulentas aguas de una cascada de 80 metros para recuperar un teléfono móvil que se le había caído
Está vivo de milagro.

El comportamiento de un turista ha vuelto a dejar unas imágenes que son rozan la incredulidad. Lo que parecía un desafortunado descuido durante una visita turística ha acabado convirtiéndose en una escena de alto riesgo en uno de los parajes naturales más impresionantes del planeta.
Ha pasado en las cataratas de Iguazú, donde un turista decidió poner en juego su vida para intentar recuperar un móvil que se le había caído en las inmediaciones de las impresionantes cataratas ubicadas entre Brasil y Argentina. Un peligroso gesto que ha vuelto a abrir el debate sobre los imprudentes comportamientos de los turistas en espacios naturales protegidos.
Jugándose la vida por un móvil
El incidente ocurrió en la parte brasileña de las cataratas de Iguazú. Según muestran las imágenes, un hombre cruzó la barrera de seguridad situada al final de una pasarela turística y descendió hasta una zona donde las aguas del río Iguazú avanzan con gran fuerza hacia una caída de más de 80 metros.
El turista, del cual no ha trascendido su identidad, caminó por el agua a escasa distancia del borde de la cascada mientras intentaba rescatar el móvil, jugándose literalmente la vida.
Los impactantes vídeos grabados por las personas que se encontraban viendo la escena reflejan la tensión del momento y el notable peligro al que se expuso el visitante, el cual ni siquiera consiguió recuperar el dispositivo.
La reacción inmediata de las autoridades
A pesar del evidente peligro, el turista consiguió volver por sus propios medios hasta la plataforma sin sufrir daños. Sin embargo, una vez de vuelta fue interceptado por las autoridades del recinto.
Además, antes de entrar al lugar, los responsables del parque natural explican a todos los visitantes que está terminantemente prohibido cruzar o subirse a las barreras de protección tanto en la zona brasileña como en la argentina de las cataratas.
También explican que cuando algún objeto cae al río existe un protocolo específico: los visitantes deben avisar a los equipos de emergencia del parque, que valoran si es posible recuperarlo sin poner vidas en peligro.
Las hay peores
No es la primera vez que las cataratas de Iguazú son escenario de comportamientos temerarios. En enero, otro visitante saltó una barrera para recuperar un sombrero cerca del conocido mirador de la Garganta del Diablo.
Semanas después, en el mismo lugar otro episodio provocó indignación cuando un hombre levantó a un bebé por encima de una valla de seguridad mientras una mujer le hacía fotografías.
Y, aunque afortunadamente estos casos han terminado sin consecuencias graves, el historial del lugar recuerda que el riesgo es real. En los últimos años se han registrado accidentes mortales relacionados con embarcaciones y visitantes que ignoraron las medidas de seguridad en uno de los entornos naturales más espectaculares (y también más peligrosos) de toda Sudamérica.
