La extraña habilidad genética que han desarrollado los humanos que viven en los Andes
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La extraña habilidad genética que han desarrollado los humanos que viven en los Andes

Se cree que esta capacidad es el resultado de la selección natural.

Tres guanacos pastando bajo los majestuosos picos del Parque Nacional Torres del Paine, ChileMARCO BOTTIGELLI

Durante miles de años, algunas poblaciones que habitan en los Andes han convivido con niveles extremadamente altos de arsénico en el agua potable. Lo que durante décadas desconcertó a los científicos es que, pese a la toxicidad de este elemento, estas comunidades no mostraban los mismos efectos devastadores que se observan en otras regiones del mundo. 

Ahora, nuevas investigaciones apuntan a una explicación sorprendente. Según los científicos, estos humanos han desarrollado una adaptación genética que les permite procesar el arsénico de forma más eficiente.

El arsénico es una sustancia altamente tóxica asociada a cáncer, lesiones cutáneas, defectos congénitos y muerte prematura. La Organización Mundial de la Salud recomienda un límite máximo de 10 microgramos por litro en el agua potable. Sin embargo, durante años, una comunidad andina estuvo expuesta a concentraciones muy superiores.

Una exposición extrema durante miles de años

Hasta la instalación de un sistema de filtración en 2012, la localidad de San Antonio de los Cobres, situada a más de 3.700 metros de altitud en la Puna de Atacama, en Argentina, tenía agua potable con alrededor de 200 microgramos de arsénico por litro, unas 20 veces por encima del límite recomendado.

Lo más llamativo es que la región ha estado habitada durante miles de años. Las estimaciones apuntan a una presencia humana de al menos 7.000 años, e incluso algunos estudios sugieren que podría alcanzar los 11.000. Esta exposición prolongada a niveles peligrosos de arsénico llevó a los científicos a plantear la posibilidad de una adaptación biológica.

Una capacidad única para metabolizar el arsénico

Ya en 1995, investigadores observaron que mujeres de los Andes argentinos mostraban una capacidad "única" para metabolizar el arsénico. Cuando esta sustancia entra en el organismo, se transforma en diferentes compuestos químicos. Uno de ellos, el arsénico monometilado (MMA), es especialmente tóxico, mientras que el arsénico dimetilado (DMA) es más fácil de eliminar a través de la orina.

Los habitantes de San Antonio de los Cobres producían menos del compuesto más tóxico y más del que el cuerpo puede expulsar con mayor facilidad. Esto indicaba que su organismo procesaba el arsénico de forma más eficiente que el de otras poblaciones.

La clave está en el ADN

Para entender el origen de esta capacidad, un equipo de investigadores analizó el ADN de 124 mujeres de la comunidad mediante muestras bucales. Todas ellas mostraban el mismo patrón de metabolitos de arsénico observado en estudios previos.

Los científicos examinaron millones de marcadores genéticos y compararon los resultados con datos de poblaciones de Perú y Colombia. El análisis se centró en una enzima conocida como AS3MT, que desempeña un papel clave en el metabolismo del arsénico.

Lo que descubrieron fue que los habitantes de San Antonio de los Cobres presentaban variantes genéticas cercanas al gen AS3MT mucho más frecuentes que en otras poblaciones. Estas variantes parecen hacer que el cuerpo convierta el arsénico en formas menos tóxicas y más fáciles de excretar, reduciendo la acumulación de compuestos peligrosos.

Un ejemplo de selección natural en humanos

Los investigadores creen que esta capacidad es el resultado de la selección natural. En un entorno con altos niveles de arsénico, las personas con una mayor tolerancia genética tenían más probabilidades de sobrevivir y transmitir esa característica a las siguientes generaciones.

Con el paso de miles de años, esta ventaja habría favorecido la expansión de esas variantes genéticas dentro de la población. Investigaciones posteriores sugieren que adaptaciones similares podrían existir en otras comunidades andinas que han estado expuestas al arsénico durante generaciones.

Según los científicos, quienes portan estas variantes genéticas podrían tener una "gran ventaja selectiva" en entornos contaminados con arsénico. Este caso se considera uno de los ejemplos más claros de cómo los humanos pueden adaptarse genéticamente a condiciones ambientales extremas.

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Redactora en El HuffPost España, donde aborda actualidad y estilo de vida. Graduada en Periodismo por la Universidad CEU San Pablo, inició su carrera como becaria en este mismo medio, que ha sido su verdadera escuela. Madrileña con raíces manchegas, escribe sobre una amplia variedad de temas como: sociedad, cultura, viajes, salud y consumo. Siempre con el objetivo de informar, orientar y despertar la curiosidad del lector.

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