Laura, 23 años y ganadera en León, sobre por qué a la gente le choca verla entre ovejas: invita a sus críticos a pasar una tarde en la granja para que la entiendan
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Laura, 23 años y ganadera en León, sobre por qué a la gente le choca verla entre ovejas: invita a sus críticos a pasar una tarde en la granja para que la entiendan

"Los jóvenes no lo entienden del todo, lo ven como si fuera un castigo, pero cuando vienen...". Ahí todo cambia, confiesa.

Lo más parecido a Laura, ganadera de León, que hemos encontrado en Getty ImagesGetty Images

Su caso llama la atención, aunque no sea única 'en su especie'. Laura, una ganadera de 23 años de León, impacta cuando habla de su día a día entre ovejas. Pero más lo hace cuando habla de prejuicios y de la lucha contra la imagen 'de siempre'. 

Como ella, muchos jóvenes tratan de revitalizar el campo español tras décadas de caída y con el evidente riesgo de la falta de relevo generacional. Alguno de ellos incluso convertido en influencer, como hemos conocido de primera mano. 

"La gente se sorprende cuando cuento mi trabajo porque soy una mujer joven y están acostumbrados a señores mayores". "Los jóvenes no lo entienden del todo, lo ven como si fuera un castigo, pero cuando vienen y lo descubren empiezan a entenderlo", confiesa. Y añade un consejo, el de pedirle a la gente que "venga más a las granjas y conozca este mundo", porque así "consumirían de otra manera, comerían mejor y también nos entenderían mejor".

En un reportaje de Castilla y León Televisión, Laura presume orgullosa de ser "que sepamos, la quinta generación" de una familia de trabajadores del campo, de la que se empapó del ambiente desde pequeña, "en la sala de ordeño, con las ovejas...", recuerda.

"Era como un juego para mí, con mis primos, pero desde pequeñita tuve claro que esto es lo que quería".  No niega haber recibido muchos comentarios de que "esto es muy duro", "ya cambiarás de opinión"... Pero no.

Se lo tomó en serio y estudió a fondo. Ha sacado un doble grado superior, de Ganadería y Veterinaria en Pamplona, donde primero hizo prácticas en una granja de cerdos. Tras su traslado a Valencia también hizo prácticas con las ovejas.

Actualmente, Laura trabaja en una explotación ganadera junto a su padre y cuatro trabajadores. "Nos levantamos a las 6 de la mañana, a las 6:30 empezamos aquí (las labores). Cuando acabamos con las ovejas, nos subimos al tractor a hacer 'las labores del campo'". Ahí le toca hacer "de todo", en el tractor, en la cosechadora o donde sea. 

Le compensa. "Me he quedado aquí porque esto es tranquilidad. Siempre hay días malos, pero la mayoría de los días son buenos y aquí se aprende todos los días", continúa. Tiene claro que "una persona debe dedicarse a lo que le gusta" y esto es lo que le gusta a ella. Con todo, admite con sensatez que "a mí me queda mucho por aprender, si no es por mi padre esto sería un caos, yo aún estoy un poco descentrada, sobre todo en el tema de papeleo, que lo llevo fatal".

Para la joven ganadera y agricultora el asunto de la burocracia también es un problema, como lo es para la práctica totalidad de un sector que ya ha alzado la voz contra las múltiples exigencias burocráticas. "Tú lo que quieres es el bienestar de los animales, no te centras tanto en tener que hacer una guía, que es importante, pero no lo que más", apunta al respecto.

Otro punto son los ataques de personas desinformadas, de las que lamenta que "sufrimos muchas críticas porque piensan que aquí los animales están maltratados y es falso; estamos pendientes de que no haya un animal malo, porque si les tienes bien al final producen más"

Mirando al futuro desde el presente, Laura ve una debilidad principal, la falta de mano de obra. Sobre todo, porque "si no hay es muy difícil compaginar esto con tu vida personal". Con todo confía en que pronto "haya más gente que quiera trabajar y podamos seguir aquí".

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