Maaike, joven que trabaja todos los días de 7 a 22:00: "Eso solo es posible porque lo disfruto"
Unos duros horarios que le han permitido consolidar su proyecto profesional.
En el mundo laboral actual, el trabajo ocupa una parte cada vez mayor de la vida cotidiana. Las jornadas completas, los horarios prolongados y la dificultad para desconectar hacen que muchas personas dediquen la mayor parte de su día a cumplir con sus obligaciones profesionales. En este contexto, hay quienes asumen este ritmo como una carga y otros que lo convierten en una elección consciente, encontrando en el trabajo no solo una fuente de ingresos, sino también de motivación y satisfacción.
Este es el caso de Maaike Littel, una joven empresaria que, con solo 26 años, ha decidido apostar por un ritmo de trabajo intenso que supera con creces la jornada habitual, de 7:15 a 22:00 entre semana y también los sábados, dedicando gran parte de su día a sacar adelante su negocio. Después de cuatro años dirigiendo su propia agencia inmobiliaria, asegura que "eso solo es posible porque lo disfruto", en declaraciones recogidas por De Ondernemer.
El comienzo de la agencia tiene su origen en la torre de agua de Lopik, erigida en 1936 y de unos 47 metros de altura, cuya remodelación fue clave para albergar seis apartamentos, un futuro bed & breakfast y una azotea para eventos. El proyecto, que Maaike impulsó junto a su padre Maarten, ha requerido colaboración de arquitectos y constructores locales y varias empresas del sector, y ha convertido un icono industrial en un conjunto residencial singular.
Apuesta por los jóvenes
Según relata Maaike, las obras comenzaron en octubre de 2021. “En 2024, estaba prácticamente terminada y me mudé a la torre. Desde noviembre, tenemos buena conexión eléctrica, así que ya podemos empezar a buscar inquilinos para los cinco apartamentos restantes de la torre”, explica. En la jornada de presentación oficial se formó una cola de visitantes que llegó a reunir a cerca de 1.700 personas.
Para Maaike, ver su tesis sobre el reaprovechamiento convertida en realidad ha sido el cierre de un ciclo y el arranque de otros. El crecimiento de su empresa ML2 Vastgoed ha obligado a ampliar plantilla: de ser prácticamente una corredora autónoma hace meses, a en cuestión de semanas pasar a liderar un equipo de cuatro personas. La marca, compuesta mayoritariamente por veinteañeros, apuesta por reclutar talento de la llamada generación Z.
Según Maaike, los jóvenes aportan conocimiento de tendencias y energía, y a ella le satisface darles oportunidades para crecer. Aunque ya han recibido propuestas para proyectos similares a la torre, Maaike y su familia insisten en que cualquier nuevo encargo debe ser “lo suficientemente desafiante y local, porque queremos visitarlo a diario y tener un impacto real en nuestra propia comunidad”.
A sus 26 años, con la torre de agua como estandarte y una agencia que suma decenas de ventas, Maaike resume su fórmula: trabajo intenso, raíces familiares en el emprendimiento y un disfrute evidente por la tarea. “Estoy en casas ajenas con más frecuencia que en el depósito de agua”, bromea, consciente de que sus largas jornadas son exigentes, pero también la clave que le ha permitido consolidar su proyecto profesional y mirar al futuro con ambición.