Mateo Vázquez (19), estudiante en A Coruña y campanero oficial de ocho iglesias: "No cobro ni pido nada"
El joven admite que sus amigos están sorprendidos.
Las campanas de Coruña han vuelto a sonar. Hace dos años que Mateo Vázquez se trasladó a la ciudad gallega para estudiar Terapia Ocupacional y para hacer sonar ocho de las campanas de sus iglesias. El joven de 19 años, nacido en Vigo y entrevistado por La Voz de Galicia, dice que no cobra nada por sus servicios, y que sus amigos "están sorprendidos".
"Primero me presenté al párroco de la iglesia de Santiago y le dije que en mi tiempo libre me dedicaba a tocar campanas de iglesia y ya ese día fui a echarles un vistazo. Desde entonces las toco", recuerda Velázquez.
Aunque, dice que se adaptó a sus trabajos "sin problemas", explica que su prioridad son los estudios. "Si tengo un examen y me llaman de una parroquia para tocar tengo que decir que no puedo. Me gusta mucho el ámbito de los mayores, creo que me especializaré en gerontología", dice en sus declaraciones al medio de comunicación.
Concretamente, el joven es campanero de ocho templos: la iglesia de Santiago, de San Nicolás, Santa María de Oza, San Jorge, Santo Domingo, Santa Lucía, San Vicente de Elviña y la Colegiata, que fue la última incorporación en diciembre.
Vázquez explica que en algunos casos han tenido que restaurar las cuerdas y las herramientas para dar sonido a las campanas. "En algunos casos llevaban tanto tiempo sin sonar que hubo que reponer cuerdas y limpiar. Fui poco a poco. Me falta, por ejemplo, la Orden Tercera, pero está en pleno proceso de restauración. Ya estoy en contacto para hacer un toque especial de estreno cuando finalicen las obras", asegura.
"La gente alucina"
"Cuando digo que soy campanero, que toco campanas de iglesias, la gente alucina. Mis compañeros me preguntan y cuando les explico, les parece un tema guay porque es un mundo desconocido", explica el joven en sus declaraciones al diario gallego.
El joven universitario relata que fue su padre quien lo introdujo en este mundo tan inusual durante su niñez. "Cuando tenía 2 años mi padre me ponía vídeos de campanas tocando. Me dicen que los veía ensimismado en el ordenador y que, cuando me los quitaban, empezaba a llorar". De esta forma, y gracias a los vídeos de YouTube pudo aprender con precisión la profesión.
Eso sí, ni cobra "ni pido nada". "A veces es cierto que te dan un cariño, un detalle como una caja de bombones que es algo que se agradece", termina.