Ofrecen 5.000 euros al mes y alojamiento gratuito para vivir seis meses en una remota isla de Escocia con bella fauna
El contrato es de marzo a septiembre de 2026.

Muchas personas, hartas de la vida en la ciudad, buscan escapar del estrés urbano y reconectar con la naturaleza. Ante esta situación una oferta de trabajo procedente del norte de Escocia ha despertado el interés de aventureros, biólogos y amantes del aire libre.
Se trata de un puesto de guardabosques en la isla de Handa, un enclave remoto del noroeste escocés famoso por su espectacular biodiversidad y por sus impresionantes paisajes frente al Atlántico. La propuesta ofrece un salario aproximado de 5.000 euros al mes, alojamiento gratuito y la oportunidad de pasar seis meses inmerso en uno de los ecosistemas más salvajes de Europa, entre aves marinas, acantilados y el paso ocasional de ballenas.
Una isla peculiar
La isla de Handa es una de las reservas más destacadas gestionadas por Scottish Wildlife Trust. Tiene una extensión de unos 3,08 kilómetros cuadrados y se encuentra separada del continente por el mar que, según las condiciones meteorológicas, puede ser tranquilo o completamente implacable. En este pequeño territorio no hay carreteras, ni tiendas, de hecho, ni siquiera residentes permanentes.
Todo funciona bajo una lógica distinta a la de la vida moderna, marcada por el clima, las mareas y la planificación cuidadosa de cada recurso. Además, esta isla salvaje es un lugar de cría de importancia internacional para guillemots, alcurillos y grandes skuas.
Un salario que compensa el aislamiento
El contrato, vigente entre marzo y septiembre de 2026, contempla seis meses de trabajo con un salario total de casi 30.000 euros, además de alojamiento gratuito en una cabaña equipada para la persona responsable. La jornada prevista es de 35 horas semanales, lo que convierte esta oportunidad en una propuesta muy atractiva.
Sin embargo, el dinero no es el único atractivo. La verdadera recompensa para muchos será la experiencia única de vivir en un lugar donde el sonido dominante no es el tráfico, sino el viento y el canto de miles de aves marinas. Un escenario que invita a desconectar y conectar con la naturaleza en su estado más puro.
Un entorno extremo
Vivir en Handa implica una logística constante. No hay supermercados, reparto de paquetes ni lavanderías a la vuelta de la esquina. El candidato deberá organizar cuidadosamente los suministros, realizar la colada en las instalaciones disponibles y ocuparse de pequeñas reparaciones. El mal tiempo puede impedir los desplazamientos al continente durante días, por lo que la capacidad de adaptación y la planificación son esenciales para evitar contratiempos.
Aunque el aislamiento es real, el guardián no vive completamente solo. Los voluntarios que trabajan en la isla forman una pequeña comunidad. Las noches se llenan de comidas compartidas, juegos y conversaciones, donde la cooperación y la paciencia se vuelven tan importantes como cualquier herramienta de trabajo.
Uno de los aspectos más importantes del trabajo es la relación directa con la fauna. Handa alberga decenas de miles de aves marinas cada temporada, entre ellas frailecillos, alcas, guillemots y picos de navaja. Además, en las aguas que rodean la isla no es raro avistar ballenas y otras especies marinas.
