Pauli, emprendedor de gimnasios: "Ya valoro el hecho de que una persona entre por la puerta"
Los objetivos deben ser creíbles, factibles y razonables.
Para empezar bien el año, enero suele llenarse de nuevos propósitos, aunque muchos se repiten puntualmente por estas fechas. Entre ellos, uno de los más habituales es el de ponerse en forma y adoptar un estilo de vida más saludable.
Con estos objetivos en mente, los gimnasios se convierten cada enero en los grandes beneficiados, ya que más de la mitad de las personas que se marcan este reto decide apuntarse a uno. Sin embargo, cumplirlo no resulta tan sencillo como parece.
Durante las primeras semanas, el entusiasmo suele imponerse al cansancio y la disciplina, pero con el paso del tiempo el esfuerzo empieza a pesar. Volver a la rutina, mantener la constancia y no abandonar los buenos hábitos se convierte en una cuesta arriba para muchos.
El fenómeno de enero
Para Pauli Reinikainen, emprendedor de gimnasios, entrenador personal y entusiasta del fitness con más de 30 años de experiencia, el verdadero triunfo no está en levantar más peso ni en lograr cambios inmediatos, sino en presentarse y entrar por la puerta del gimnasio.
Desde su gimnasio en Riihimäki, Pauli observa año tras año el mismo patrón. “A principios de año la gente acude en masa, pero a finales de febrero empieza a notarse la disminución. En marzo, muchos principiantes ya no tienen tantas ganas de ir”, explica en una entrevista.
Este suceso es conocido por los propietarios de gimnasios como fenómeno de enero. Según Reinikainen, el problema no es la falta de voluntad, sino las expectativas poco realistas. Muchas personas esperan resultados rápidos y espectaculares, y cuando estos no llegan, aparece la frustración.
“Entrar ya es una victoria”
Para combatir este abandono temprano, Pauli insiste en la importancia de fijar metas adecuadas. Resume su filosofía en que los objetivos deben ser creíbles, factibles y razonables. “No podemos proponernos algo tan ambicioso que no sea realista. Si el objetivo no es alcanzable, deja de ser creíble para nosotros mismos”, señala.
También subraya que la motivación no se sostiene solo con buenas intenciones. Es clave dedicar tiempo a pensar qué objetivo es realmente valioso para cada persona y realizar pequeñas acciones diarias que acerquen a él. “Si tu meta no es importante para ti, la motivación no durará”, advierte.
Lejos de una visión estricta o competitiva del entrenamiento, Pauli adopta una mirada empática hacia quienes empiezan. “Ya valoro el hecho de que una persona entre por la puerta del gimnasio. Eso ya es una victoria”, afirma. Para él, ese gesto significa que la persona está en el lugar donde las cosas pueden suceder y donde es posible avanzar hacia metas personales, por pequeñas que sean.