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Los analistas de Oxford coinciden: China lleva años acumulando petróleo para exactamente esta crisis y tiene el doble de reservas que EEUU

Los analistas de Oxford coinciden: China lleva años acumulando petróleo para exactamente esta crisis y tiene el doble de reservas que EEUU

Pese a que es casi imposible realizar una estimación exacta, los expertos apuntan a que Pekín lleva años preparándose para una situación así a tenor de las palabras de su presidente, Xi Jinping hace varios años.

Petrolero atracado en el puerto de Qingdao (China)
Petrolero atracado en el puerto de Qingdao (China)CFOTO/Future Publishing via Gett

La guerra en Oriente Próximo y las tensiones en una de las rutas energéticas más importantes del planeta han puesto a prueba la estrategia de seguridad energética de China. Según diversos analistas, el país asiático lleva años preparándose para una crisis de suministro como la actual, acumulando enormes reservas de petróleo y otras materias primas esenciales.

Varios expertos, entre ellos investigadores del Oxford Institute for Energy Studies, sostienen que Pekín dispone hoy de un colchón energético muy superior al de otras potencias. Algunas estimaciones sitúan sus reservas en cifras que duplican las de Estados Unidos, lo que le permitiría resistir mejor un escenario prolongado de interrupciones en el comercio global de crudo.

Una estrategia anticipada desde el poder

 La acumulación de reservas no es fruto de una reacción improvisada. Cuando Xi Jinping consolidó su tercer mandato al frente del país en 2022, comenzó a advertir a los cuadros del Partido Comunista sobre la necesidad de prepararse para lo que describía como "mares tormentosos" y posibles crisis globales.

Desde entonces, el Gobierno chino ha destinado miles de millones de dólares a reforzar sus reservas estratégicas de recursos clave, especialmente petróleo, alimentos y otras materias primas fundamentales para la economía.

Según Even Pay, analista del grupo de asesoría estratégica Trivium China, los dirigentes del país están especialmente atentos a lo que denominan riesgos de "rinoceronte gris": amenazas previsibles que, pese a ser evidentes, muchas economías no preparan adecuadamente.

Reservas gigantescas, aunque poco transparentes

El tamaño exacto de las reservas chinas es uno de los secretos mejor guardados del Estado. Pekín no publica datos detallados, por lo que los especialistas deben estimarlas a partir de documentos presupuestarios, estadísticas comerciales o incluso imágenes por satélite.

Aun así, la mayoría de cálculos coincide en que las reservas totales de petróleo —incluyendo las estratégicas y parte de las comerciales— se sitúan entre 1.100 y 1.400 millones de barriles. La firma Bernstein Research estima que un volumen de 1.400 millones permitiría cubrir alrededor de 112 días de importaciones.

Otros analistas creen que el volumen es aún mayor. El grupo de análisis Gavekal, con sede en Pekín, calcula que las reservas podrían superar los 2.000 millones de barriles.

La acumulación continúa. Datos aduaneros recientes muestran que las importaciones de crudo crecieron un 16 % en los primeros meses del año, pese a que la demanda interna no aumentó en la misma proporción, lo que sugiere que parte del petróleo se está almacenando.

Dependencia del Golfo y del Estrecho de Ormuz

 A pesar de estas reservas, la economía china sigue dependiendo en gran medida del suministro energético de Oriente Próximo. Aproximadamente un tercio del petróleo importado por el país y una cuarta parte de su gas pasan por el Estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial que conecta el Golfo Pérsico con los mercados globales.

El conflicto en la región ha paralizado gran parte del tráfico marítimo en esa zona, lo que aumenta la preocupación en Pekín. Según el investigador Michal Meidan, del instituto energético de Oxford, la posibilidad de interrupciones prolongadas en el suministro está encendiendo las alarmas en el Gobierno chino.

Una ventaja frente a otras potencias

Aun así, muchos expertos consideran que China llega mejor preparada que otras grandes economías. Antes de la escalada del conflicto, las reservas estratégicas de Estados Unidos se situaban en unos 415 millones de barriles, menos de la mitad de algunas estimaciones conservadoras sobre los depósitos chinos.

Además, el país asiático ha reforzado su seguridad energética en otros frentes, como la expansión de las energías renovables, la electrificación del transporte o el aumento de la producción doméstica de petróleo y gas.

Pese a ello, los analistas subrayan que las reservas por sí solas no eliminan todos los riesgos. Si el bloqueo en Ormuz se prolongara durante meses, Pekín podría verse obligado a buscar rutas alternativas de suministro, por ejemplo a través de sus socios de la Organización de Cooperación de Shanghái, utilizando corredores ferroviarios que conectan Asia Central con el mercado chino.

En cualquier caso, la estrategia de acumulación de recursos que China ha seguido durante años parece estar dando ahora sus frutos. Para muchos en Pekín, mantener enormes reservas estratégicas no es un coste innecesario, sino un seguro frente a crisis que tarde o temprano terminan llegando.

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