Un robot blando que sigue funcionando aunque se le corte: la propuesta de la ESA para explorar Marte sin electrónica compleja
"La tecnología clave es el actuador de elastómero dieléctrico enrollado", ha precisado Ugo Lafont, especialista en materiales y tecnología espacial de la ESA.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Gotemburgo (Suecia) está inmerso en un proyecto científico apoyado por la Agencia Espacial Europea (ESA) que busca desarrollar un robot blando inspirado en la oruga medidora.
El objetivo es que ese robot tenga la capacidad de desplazarse por terrenos complicados e impredecibles con menos componentes electrónicos y un menor consumo energético, lo que lo convertiría en una herramienta clave en futuras misiones que tengan como destino la Luna o Marte.
Tal y como informan desde Interesting Engineering, uno de los elementos diferenciales del robot es que utiliza músculos artificiales en lugar de motores tradicionales y articulaciones rígidas.
Más allá de una mejora en la capacidad de desplazamiento, esa 'fisonomía' especial dota al robot de una mayor resistencia contra los daños mecánicos y también contra la exposición a la radiación solar.
Desde el citado medio detallan que "a diferencia de los rovers planetarios convencionales, este robot blando se basa en un actuador de elastómero dieléctrico enrollado (RDEA), un músculo artificial flexible que se contrae y se expande cuando se le aplica tensión eléctrica". Se trata de un movimiento que permite al robot arrastrarse hacia delante con un movimiento similar al de un gusano medidor.
"Sigue funcionando incluso cuando está parcialmente cortado o perforado"
En ese sentido, Ugo Lafont, especialista en materiales y tecnología espacial de la ESA, ha subrayado que "la tecnología clave es el actuador de elastómero dieléctrico enrollado, un músculo artificial cilíndrico que sigue funcionando incluso cuando está parcialmente cortado o perforado".
Por su parte, Hari Prakash Thanabalan, investigador principal de la Universidad de Gotemburgo, ha señalado que "el principal reto que intentábamos resolver era lograr la multidireccionalidad en robots blandos sin necesidad de electrónica compleja ni múltiples actuadores".
"La oruga se convirtió en un modelo debido a su diseño sencillo pero eficaz: su locomoción se controla principalmente mediante la contracción y la extensión de su cuerpo, lo que la convierte en una fuente de inspiración muy adecuada para un robot que necesita adaptarse a la superficie sobre la que se desplaza", ha asegurado el investigador.
