Rossella, 50 años, deja 11 años de contrato indefinido en una tienda de colchones para vender 150 tipos de caramelos en mercadillos con su hijo: "Vendo felicidad"

Hay personas que, llegado un momento de su vida, deciden dejarlo todo porque no les gusta su vida y buscan alternativas al trabajo que tienen que les llenen más, que le den un mayor sentido a su vida. Es el caso Rosella, una mujer italiana que ha llegado al convencimiento de que, en realidad, la felicidad se esconde en las pequeñas cosas. A veces, en cosas muy pequeñas. Y, en caso dulces y coloridas.
Es cierto que nos hacen rememorar momentos de la infancia, lo que ayuda a sentirnos bien, de nuestros abuelos y de aquellos momentos infantiles en los que nos sentíamos seguros en hogar y sin preocupaciones. Al menos esta es la experiencia que cuenta Rosella, quien afirma: "Hice una locura. Dejé un trabajo seguro, pero ahora vendo felicidad. No pienso volver atrás", según ha publicado La Repubblica.
Rossella dice que es una valiente. Antes de dejar atrás la seguridad en la que vivía para atreverse a adentrarse en lo desconocido, Rosella tenía una vida cómoda, según relata, pero "los días siempre eran iguales". Esta mujer había trabajado como dependienta con contrato fijo durante 11 años. Pero una mañana decidió darle un giro radical a su vida y empezar de cero . Después de pensarlo mucho, tomó la decisión de que tenía que cambiar de vida si quería ser feliz, y hoy en día vende caramelos en los mercados junto a su hijo y eso la hace feliz, según cuenta.
Sentada frente a sus chicles de colores, con los ojos bien abiertos detrás de sus gafas, explica la esencia del su "plan B" de vida, el que ha llevado a cabo: está lleno de ositos de peluche, regaliz, cocodrilos y también de caramelos rellenos, malvaviscos, piruletas. "La felicidad debe desenvolverse como un caramelo", asegura convencida.
Y es que hay mucha gente, como esta mujer que tiene un trabajo pero no está satisfecho con él. Lo que, en España, le pasa a casi la mitad de los trabajadores. En concreto, el 55,04% de las personas nacidas en España afirman estar "en gran medida" satisfechas con su puesto de trabajo, según datos del Instituto Nacional de Estadística.
Pero, en cuanto al resto de la población española empleada, la que se declara insatisfecha, de ella, aproximadamente el 7% de los trabajadores muestra algún grado de insatisfacción. Pero un 5,35% declara estar "poco satisfecho" y un 1,76% asegura que no está absolutamente "nada satisfecho" con su trabajo.
