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Ganar más no significa vivir mejor: el alto precio de trabajar sin descanso, con presión y con la salud mental debilitada

Ganar más no significa vivir mejor: el alto precio de trabajar sin descanso, con presión y con la salud mental debilitada

"Quiero vivir tranquilo";  "No merece la pena"; "Somos los monos que sustentan las tuercas de abajo". 'El HuffPost' habla con trabajadores que han sufrido o sufren 'burnout', estrés laboral crónico, y han decidido cambiar de vida.

Horizontal mid waist view of blonde young woman typing on phone in financial city in Madrid. People and business lifestyles
Una joven pasea por las inmediaciones del distrito financiero de la ciudad de Madrid.VERA VITA vía Getty Images

El fruto de la ambición desmedida es cada vez más claro. La sensación de agotamiento generalizado es palpable a simple vista. Jóvenes y no tan jóvenes se ven arrastrados por una marea que idealiza lo corporativo y busca una perfección inalcanzable. Pero, ¿es esto la felicidad? Hay un término que engloba el hastío y el estrés crónico en el trabajo: burnout, un síndrome que puede alterar la personalidad e incluso la autoestima.

Luis Vázquez (nombre ficticio) va a abandonar su puesto de trabajo en los próximos meses. Este joven de 26 años que prefiere permanecer en el anonimato, trabaja, de momento, en una popular consultoría en España. En conversación con El HuffPost, asegura que se encuentra agotado. "Siendo una Big Four, esperaba aprender muchísimo de varias cosas, desarrollarme como profesional y sentir autorrealización. Pero no ha sido así", explica en conversación con este periódico.

El trabajador relata que se empezó a dar cuenta de su situación hace unos meses, cuando comenzó a estancarse: "Me sentía como un ratón que no llegaba a más porque no tenía contactos. Me levantaba con la sensación de que no estaba creciendo". Él explica que cobraba poco más de 1.400 euros mensuales, trabajando en un ambiente que no le motivaba y "comiendo un tupper del supermercado recalentado todos los días".

Pero este estancamiento no le brotó de forma natural. Vázquez insiste en que siempre trabaja más de lo estipulado en su contrato: "Unas 9 horas diarias y me pagaban ocho". "Siempre tengo que echar entre media hora o una hora más. Y hay veces que he salido mucho más tarde. De quedarme hasta las once o doce de la noche", lamenta.

Uno de los puntos que llama la atención en su discurso es que asegura que entre sus compañeros se normaliza "mucho" el echar horas extras, el casancio y el malestar laboral. "Cuanto más te quedes en la silla más te valoran. Incluso aunque no tengas curro", explica el joven residente en Madrid. Y, aunque asegura que la situación no ha afectado a su salud mental, reconoce que "muchas semanas me han entrado ganas de tirar la toalla. No merece la pena estar trabajando a veces, aunque sea la mejor empresa del mundo". 

Pero no solo él ha sufrido los estragos del burnout. Sus compañeros también. "Compañeros míos, de llorar todos los días", lamenta: "De cerrar a las doce de la noche. Medicarse. De ver un correo y que le entre ansiedad".

"No merece la pena"

Ahora, el joven ejecutivo ha decidido dejar de lado esta vida porque "no merece la pena". "Quiero vivir tranquilo", reconoce. "La decisión está ya tomada porque no busco grandes cosas en la vida. Con 2.000 de sueldo me conformo de por vida. Hay gente que quiere matarse y yo quiero mirar para atrás en el futuro y saber que estaba haciendo más cosas que trabajar", explica con contundencia. Su próxima meta: oposiciones.

El aburrimiento, la saturación, y la desgana son típicos en el sistema de trabajo en España. 4 de cada 10 españoles se plantea dejar su empleo en la actualidad, según el Barómetro de Salud Mental realizado por la compañía Alan. La cifra se vuelve más preocupante si se atiende a los más jóvenes: un 54% de ellos se muestra descontento con su ocupación profesional, hasta tal punto de que dimitiría inmediatamente, como el caso del joven entrevistado por El HuffPost. Para los menores de 35 años el dato alcanza un 74%. 

Los datos del informe son desalentadores y muestran una situación de extrema preocupación, al igual los sondeos de Sigma Dos. Tal es la insatisfacción de los jóvenes, que el 55,3% de aquellos que tienen entre 18 años y 29 años prefiere estar en el paro antes que trabajar en algo que no les haga felices.

Pero esta tendencia parece no limitarse a España. La consultora Randstad elaboró hace varios meses un estudio sobre 34 mercados profesionales del mundo. Si bien el porcentaje es algo mayor en España, casi la mitad de los millennials y de los zetas prefieren no trabajar a hacerlo pero no ser feliz.

La revolución de Sofía

Sofía Pérez tiene 24 años y es creativa publicitaria. Desde hace unos años ha trabajado en algunas agencias de publicidad populares en Madrid, pero desde enero se embarcó en la aventura de su vida. O mejor dicho, en hacer lo que le apetece cuando le apetece. Dejó la capital, se mudó a su ciudad natal, Santander (Cantabria) y ahora trabaja como freelance para algunas marcas e influencers de lo más populares.

En referencia al mundo que dejó atrás, dice, también en conversación con El HuffPost, que "es un mundo bastante precario, con horarios de trabajo indefinidos y con bastante saturación. Un mundo en el que hay muchísima rotación y movimiento porque la gente se cansa, se va... En mi caso aposté por autónoma y tener un estilo de vida pues más acorde a lo que quiero”. Y parece haber acertado de lleno.

"Me empecé a dar cuenta de que no cuadraba algo", relata al ser preguntada por qué le llevó a cambiar de vida. "Me anotaba cada noche en un cuadernito en mi habitación qué estilo de vida quería e iba mirando qué decisiones tenía que tomar para llegar a la vida que quería", relata. "Esto es un poco filosófico pero es lo que hice. Este enero llegue a la conclusión de que si quería optar por un estilo de vida más liberador tenía que salir de la agencia". 

Eso hizo. Pérez explica a El HuffPost que en el mundo de la publicidad se trabajan muchísimas más horas de las que pagan y, al igual que Vázquez, cree que "está súper normalizado". En su caso, explica, ha llegado a salir de la oficina a altas horas de la noche "y no te las paga ni Perry". 

Y, como en el mundo de las Big Four, se normalizaba el agotamiente e incluso "se celebraba". "Se normaliza muchísimo tener ansiedad en nuestro sector". "Tengo muchísimas compañeras que se han tenido que dar de baja por problemas de salud mental y trabajar con terapeutas. Es todo un mundo de estrés enorme”, lamenta.

Ella misma reconoce haber sentido "mucha ansiedad" durante sus días en la agencia. "Los plazos son muy apretados, quieren todo para ayer y no se puede". "En mi caso éramos dos para abordar 60 marcas. Me considero bastante rápida pero se llegaba a límites”, apunta en su charla con este periódico.

Al ser preguntada si le costó tomar la decisión dice que lo sintió como "tirarse al vacío". "Nos meten en la cabeza que no vamos a llegar a nada si no trabajamos en un mundo corporativo, que como salgas de la rueda no vamos a llegar a nada, pero no es verdad", dicta.

"No me arrepiento de mi decisión", sentencia al teléfono. "El miedo es lo que frena a todas las decisiones humanas. Combatirlo es lo que más me ha costado. Pero yo siempre me arrepiento más de las cosas que no he hecho que de las que he hecho", dicta. Ella cree que su caso no es puntual: “Mi punto de vista es que no soy inconformista”, culmina.

- ¿Crees que tu generación da mucho y se le da poco?

- "Siento que España está a la cola con respecto a otros países. Las empresas a veces abusan de sus empleados, no hay acceso a puestos de trabajo y abusan de los becarios. Tengo muchísimos amigos que hicieron el máster conmigo y siguen por las terceras prácticas. Es muy loco".

Vázquez, por su parte, se siente decepcionado con lo que le "vendieron" cuando era un niño. "Lo que nos habían prometido no existe y creo que nos ha quemado mucho", opina. De hecho, asegura que "igual no merece la pena trabajar 14 horas al día para cobrar un poco más de que lo cobro ahora en 10 años. Se nos había prometido mucho por el esfuerzo que hacemos, pero es una patraña", critica. "Somos los monos que sustentan las tuercas de abajo".

¿Cómo saber si sufro 'burnout'?

Con la concepción de la vida laboral actual, es probable que un considerable número de personas se hayan visto afectadas por el burnout. Según la Agencia Europea de la Seguridad y la Salud en el Trabajo (OSHA, en sus siglas en inglés), el "síndrome del trabajador quemado" fue identificado en el pasado en aquellas profesiones que están en relación con el trato al público, pero ahora puede darse "en cualquier ocupación".

Estos son los principales síntomas a tener en cuenta: 

  • Señales de agotamiento físico: fatiga crónica, aumento de peso, pérdida de apetito, dolores musculares, migrañas...
  • Señales de agotamiento mental: el estrés y la ansiedad son los principales protagonistas de los que sufren el fenómeno. 
  • Despersonalización o civismo: el síndrome del trabajador quemado produce cambios en el comportamiento. Tal y como reza el organismo internacional, se puede adoptar una actitud de indiferencia y desapego, reduciendo el compromiso al trabajo. Pero también irritabilidad y endurecimiento en quien lo sufre.
  • Descenso de productividad laboral. El trabajador inmerso en el fenómeno burnout se caracteriza por sufrir una importante bajada en la productividad laboral y una desmotivación y frustración generalizada. 

Tal y como reza la publicación, las medidas preventivas frente al síndrome son similares a aquellas necesarias para manejar situaciones de estrés laboral. Para conseguir revertir una situación de "trabajador quemado" es crucial identificar y modificar las condiciones de trabajo que lo han producido, y en casos de exposición prolongada puede ser necesaria una reubicación del trabajador, un asesoramiento psicológico o acompañamiento en el puesto para rectificar los hábitos adquiridos.

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Redactor de Hard News en El HuffPost España. Graduado en Periodismo por la Universidad de Sevilla y Máster El País, trabajó en Diario de Sevilla, Cadena SER y El País. En El HuffPost escribe temas de Actualidad, pero también sobre Cultura, lo que más le apasiona.

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