Suena raro pero los científicos lo avalan: Venecia debería trasladarse piedra a piedra para evitar su hundimiento en los próximos 300 años
Una subida del nivel del mar en los próximos años podría cambiarlo todo.

Venecia es una ciudad que parece flotar sobre el agua, famosa en todo el mundo por sus canales, sus góndolas y esa belleza que no se parece a ninguna otra. Pero detrás de la postal se esconde una paradoja que ha definido su existencia durante siglos: ser al mismo tiempo ciudad y laguna, construida sobre un equilibrio tan delicado como extraordinario. Un equilibrio que está dejando de ser poético para convertirse en una advertencia.
Ahora, esa condición empieza a tambalearse de forma cada vez más evidente. Un nuevo estudio científico advierte de que Venecia no solo se enfrenta al hundimiento progresivo de sus cimientos, sino también a un escenario de subida del nivel del mar que podría cambiarlo todo en los próximos siglos. Los investigadores han analizado distintas estrategias para proteger la ciudad y el resultado es tan contundente como sorprendente.
La investigación, publicada en Scientific Reports, advierte que si el nivel del mar sigue subiendo y la subsidencia del terreno continúa, la histórica ciudad italiana podría llegar a un punto en el que la opción más realista no sea levantar más muros, sino desmontar y reubicar parte de su patrimonio tierra adentro. Un escenario que, aunque pueda sonar extremo, los científicos consideran dentro de lo posible para los próximos 200 a 300 años.
Una solución extrema
El estudio, liderado por Piero Lionello y un equipo internacional, sitúa a Venecia en una carrera a contrarreloj. La ciudad no solo ha sufrido 18 inundaciones extremas en los últimos 23 años, sino que la eficacia del MOSE, el sistema de barreras móviles instalado en los tres accesos de la laguna y que funciona como defensa de emergencia, se vería comprometida a largo plazo si el aumento del mar supera aproximadamente los 1,25 metros.
Por ello se plantea cuatro vías posibles. La primera es reforzar las barreras móviles; la segunda, levantar diques en anillo para aislar el centro histórico; la tercera, cerrar la laguna con una especie de “super dique”; y la cuarta, la más radical, trasladar edificios, monumentos y usos urbanos a zonas interiores más elevadas. En ese escenario extremo, los investigadores explican que habría que desmantelar y reconstruir partes significativas del patrimonio, algo sin precedentes por su complejidad y por el riesgo de pérdida cultural que implicaría.
Esto tendría un costo elevado de aproximadamente 100.000 millones de dólares, una factura descomunal incluso para una ciudad convertida en símbolo mundial del turismo y del patrimonio. Además, el propio equipo advierte de que grandes infraestructuras como diques permanentes o cierres de laguna pueden tardar entre 30 y 50 años en planificarse y construirse, así que retrasar la decisión sería casi tan peligroso como no tomarla.
En su propuesta más extrema, también se plantea la incógnita de cómo podría convivir el patrimonio con un nuevo escenario geográfico. "Los monumentos reubicados podrían ser visitados por turistas y se podrían construir nuevas zonas residenciales a su alrededor, pero los restos inundados se deteriorarían progresivamente”, aseguran los autores del estudio. Una visión que resume bien el dilema de la ciudad: cómo seguir siendo Venecia cuando el agua deja de ser su aliada para convertirse en su mayor amenaza.
