Un biólogo se aísla a 16.000 kilómetros de casa en una isla desierta: "Ser feliz sin los demás es extremadamente difícil, por muy sublime que sea el paisaje"
Lo define como una experiencia que "te hace apreciar el verdadero valor de los demás".

El biólogo marino Matthieu Juncker decidió, en abril de 2024, aislarse a 16.000 kilómetros de su casa en una isla desierta, concretamente en un atolón deshabitado del archipiélago de Tuamotu, en la Polinesia Francesa.
En ese lugar tan especial y solitario, Matthieu Juncker construyó una cabaña en la que vivió ocho meses mientras que observaba la fauna de la isla y analizaba todas las amenazas a las que se enfrenta.
En una entrevista en el medio de comunicación francés Le Monde, el biólogo marino ha explicado que decidió trasladarse a ese atolón deshabitado con el objetivo de "observar y contar la historia de estas islas que olvidamos cuando vivimos en grandes ciudades, aportando emoción a la experiencia".
"La ciencia es muy útil, sobre todo en el contexto actual. Pero estamos hartos de las malas estadísticas. Ya no escuchamos las señales de alarma. Quería cambiar mi enfoque y contar una historia con el corazón, no solo con la cabeza", ha destacado Juncker.
El biólogo ha contado que "lo que realmente me sorprendió fue el comportamiento de los animales, tanto terrestres como marinos, y cómo toleraron mi presencia. Nunca había visto algo así. Los peces se apartaron para dejarme pasar. Lo mismo ocurrió con los tiburones. En el atolón, no conocen a los humanos; están en su territorio, y rara vez huyen".
En ese sentido, Matthieu Juncker ha asegurado que las especies de la isla le hicieron "querer restablecer una relación diferente con la vida salvaje, encontrar cierta armonía, sin estar sistemáticamente en una relación de depredación o de molestia".
La dificultad de convivir con la soledad
Sin embargo, no todo fue sencillo durante su estancia en el atolón deshabitado del archipiélago de Tuamotu. La soledad hizo mella en el biólogo. "Ser feliz sin los demás es extremadamente difícil, por muy sublime que sea el paisaje", ha expresado.
"Viví muchos momentos maravillosos: la eclosión de un huevo, una noche sublime llena de estrellas, el mar embravecido, el comportamiento extraordinario de tiburones, mantarrayas y ballenas. Pero no compartir estas experiencias con alguien es realmente duro. Te hace apreciar el verdadero valor de los demás", ha añadido al respecto Matthieu Juncker.
