Compró una isla desierta por 9.242 euros, plantó 16.000 árboles y rechazó ofertas multimillonarias para convertirla en un oasis libre
Su nombre es Moyenne.

En el año 1962, el británico Brendon Grimshaw, editor del periódico de Yorkshire (Inglaterra), decidió comprar Moyenne, una isla desierta ubicada en las Seychelles por un precio de 8.000 libras (9.242 euros, al cambio actual).
Pese a que el suelo se había erosionado y la fauna era inexistente, Grimshaw (con la ayuda de su amigo René Antoine Lafortune) se propuso regenerar el entorno natural y devolverle la vida a la isla desierta.
Tal y como recoge el medio de comunicación griego Ekriti, la recuperación de la isla no se llevó a cabo de forma descontrolada. Brendon Grimshaw estudió minuciosamente el territorio para decidir qué especies formarían el nuevo entorno natural.
Tras ese análisis, Grimshaw plantó 16.000 árboles. Cada uno de ellos tenía su propia función en la vuelta a la vida de la isla. Gracias a ello, el suelo recuperó nutrientes y la vida silvestre regresó a la zona de forma natural.
En ese sentido, desde el citado medio destacan que "las tortugas gigantes de Seychelles, en peligro de extinción, regresaron a la isla. Las aves reaparecieron a medida que crecían los árboles y los insectos se reprodujeron, creando una cadena alimentaria completa".
Una clave: la libertad total
Una de las claves para que todas esas especies volvieran a poblar la isla que hasta poco tiempo antes había estado desierta fue que Brendon Grimshaw les dio libertad total, sin ningún tipo de control.
El proyecto de Grimshaw en Moyenne llamó la atención a nivel mundial y diferentes inversores le hicieron ofertas multimillonarias para hacerse con la isla. Sin embargo, el británico rechazó todas esas propuestas debido a que aceptarlas habría sido sinónimo de destruir el ecosistema que tanto le había costado construir, expulsar a la fauna y convertir Moyenne en un centro turístico.
Brendon Grimshaw vivió en la isla hasta el año 2012. Tras su muerte, Moyenne fue incorporada oficialmente al Parque Nacional Marino de Seychelles, gracias a lo que su preservación está garantizada.
