Un economista habla sin tapujos sobre la IA: "La gente que trabaja con sus manos serán los ricos del futuro"
Los oficios prácticos y manuales podrían ganar relevancia y valor laboral.
La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa futurista para convertirse en una herramienta cotidiana que ya forma parte del trabajo, los estudios y hasta las decisiones más simples del día a día. Su avance, rápido y muchas veces imprevisible, está reconfigurando el mercado laboral a una velocidad que obliga a replantearse qué profesiones tienen realmente el futuro asegurado.
En este escenario de transformación acelerada, el economista neerlandés Jona van Loenen lanza una advertencia que rompe con muchos tópicos: los grandes perjudicados podrían no ser los trabajadores manuales, sino quienes desarrollan su actividad frente a una pantalla. A su juicio, la capacidad de la IA para automatizar tareas intelectuales está avanzando más rápido de lo esperado, lo que abre la puerta a una revalorización de los oficios tradicionales.
El experto asegura que este cambio no se limita a una cuestión tecnológica, sino que tiene implicaciones profundas en cómo se organiza la economía y se valoran los distintos tipos de trabajo. "La gente que trabaja con sus manos serán los ricos del futuro", afirma en una entrevista con Knack. En su análisis, sostiene que mientras la automatización avanza sobre tareas de oficina y procesos digitales, quienes mantienen un oficio práctico o artesanal estarán en una posición ventajosa.
La escasez de mano de obra
Está idea se respalda en un informe del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea, en el que se advierte de que la exposición a la IA es especialmente alta entre trabajadores cualificados de oficina, con impacto claro sobre tareas administrativas y cognitivas, mientras que los trabajos manuales, operativos y técnicos aparecen comparativamente menos expuestos.
En paralelo, el documento subraya que el efecto real dependerá de factores económicos, sociales y de adopción tecnológica, por lo que el desplazamiento laboral no será uniforme. A su vez el diagnóstico de Jona Van Loenen también encaja con otra realidad que ya pesa sobre Europa: la escasez de mano de obra en varios sectores. Esta combinación de automatización acelerada y déficit de trabajadores en áreas clave sugiere que los oficios prácticos y manuales podrían ganar relevancia y valor en el mercado laboral del futuro.
A medida que la inteligencia artificial sigue transformando la economía y los entornos de trabajo, el mensaje del experto es claro: adaptarse será clave. Mientras la automatización desplaza tareas de oficina, los oficios manuales y prácticos podrían convertirse en un refugio seguro y en un motor de oportunidades económicas. Su advertencia invita a repensar la educación, la formación profesional y las políticas laborales, recordando que, en un mundo cada vez más digital, las manos siguen teniendo un valor insustituible.