Un estudiante de 20 años que trabajaba en una pizzería lanzó un cóctel molotov contra la mansión de 27 millones del CEO de OpenAI: en internet ya le comparan con Luigi Mangione
Su obsesión con la inteligencia artificial fue creciendo durante meses hasta desembocar en un ataque que ha abierto un inquietante debate en redes.
No llevaba traje. No trabajaba en Silicon Valley. Ni formaba parte de ninguna gran empresa tecnológica.
Y, aun así, terminó frente a una de las casas más vigiladas de San Francisco con una botella incendiaria en la mano. La historia de Daniel Moreno-Gama, un estudiante de 20 años, ha sacudido Estados Unidos no solo por lo que hizo -lanzar un cóctel molotov contra la mansión de 27 millones de dólares de Sam Altman-, sino por todo lo que había detrás.
Y por lo que ha pasado después.
De estudiante anónimo a amenaza contra la élite tecnológica
Hasta hace poco, Moreno-Gama era prácticamente invisible. Estudiaba en un community college en Texas, vivía con su madre en las afueras de Houston y trabajaba a tiempo parcial en una pizzería.
Pero durante casi dos años, algo fue cambiando.
Sus publicaciones en redes sociales, foros y blogs muestran una evolución clara: de reflexiones generales a una obsesión creciente con la inteligencia artificial y lo que él consideraba una "amenaza existencial" para la humanidad. No era un experto en tecnología, ni tenía formación en el sector, pero su discurso se fue radicalizando poco a poco.
Cada vez más intenso y cada vez más urgente.
El momento en el que todo se rompe
Según las autoridades, el punto de no retorno llegó la semana pasada.
De madrugada, Moreno-Gama fue captado por cámaras de seguridad frente a la casa de Altman, situada en una de las zonas más exclusivas de San Francisco. Poco después de las 3:30, lanzó un cóctel molotov que provocó un incendio en la entrada de la propiedad.
No se quedó ahí.
Horas después, se dirigió a la sede de OpenAI, donde golpeó las puertas de cristal con una silla y llegó a amenazar con "quemar el edificio y matar a cualquiera que estuviera dentro", según documentos judiciales. Fue detenido poco después.
Una obsesión que fue a más
Los investigadores han reconstruido su actividad digital y el patrón es claro. En foros como Discord, donde utilizaba un alias inspirado en la ciencia ficción, hablaba de la necesidad de frenar el avance de la inteligencia artificial. En algunos mensajes, incluso planteaba la idea del sacrificio personal.
"No hay forma más pura de amor que la del mártir", escribió en una de sus publicaciones.
En otras, el tono era aún más alarmante: "Estamos cerca de la medianoche, es hora de actuar".
Mensajes que, en su momento, ya habían provocado advertencias por parte de moderadores.
El debate que estalla en redes
Tras su detención, el caso ha dado un giro inesperado en internet. Lejos de una condena unánime, algunos usuarios han empezado a mostrar simpatía hacia el joven, comparándolo incluso con Luigi Mangione, protagonista de otro caso reciente que también generó una ola de apoyo en ciertos sectores de redes sociales. "Estás en la misma liga que Luigi", se puede leer en algunos comentarios.
Un fenómeno que ha encendido las alarmas.
Entre la salud mental y la radicalización
La defensa de Moreno-Gama ha puesto el foco en otro elemento clave: su estado mental. Su abogada ha asegurado que su cliente tiene antecedentes de autismo y problemas de salud mental, y que el ataque podría estar vinculado a una crisis aguda.
Según su versión, lo ocurrido no debería tratarse como un intento de asesinato, sino como un acto impulsivo en un contexto de vulnerabilidad.
Pero la Fiscalía no comparte esa visión. Y el caso sigue adelante con cargos graves.
El trasfondo: el miedo a la inteligencia artificial
Más allá del suceso, lo que inquieta a muchos expertos es el contexto en el que se produce. El rechazo a la inteligencia artificial no es nuevo, pero en los últimos años ha ido ganando fuerza, alimentado por el temor a sus posibles consecuencias.
Un estudio reciente refleja que una amplia mayoría de estadounidenses no confía en que las empresas tecnológicas utilicen esta tecnología de forma responsable. Y en ese caldo de cultivo, discursos cada vez más extremos encuentran eco.
El propio Altman reaccionó al ataque con un mensaje que resume bien el momento actual: reconoció que muchas críticas a la inteligencia artificial parten de preocupaciones legítimas, pero pidió rebajar el tono.
"Intentemos tener menos explosiones en menos casas, literal y figuradamente", escribió. Porque lo que ha ocurrido no es solo un incidente aislado. Es el reflejo de algo que empieza a preocupar.
Cuando el miedo deja de ser una idea… y se convierte en acción.